No es tan fácil: en realidad, es complicado

Jan 11

El título de este post contiene tanto la opción de título elegida aquí, como la original, “It`s complicated”, que inexplicablemente, otra vez, se ha adaptado de una manera diferente –prometo un día un post sobre los cambios sin sentido de títulos–.

Después de este “off topic” toca hablar de la pelí: una comedia semiromántica, pues no es del todo pastelona, escrita y dirigia por Nancy Meyers –la autora de “Te puede pasar a ti”–, que para mí es mejor.

En esta película la directora vuelve a recurrir, como ya hiciera en la anterior, a estrellas “maduras”, por no decir mayores, de Hollywood. Si en la otra ocasión fueron unos espléndidos Jack Nicolson y Diane Keaton, esta vez se ha decidido por dos pesos pesados –en lo metáforico, y casi también en lo literal, pues hay que ver como se han puesto— Meryl Street y Alec Baldwin, que parece querer autoparodiar sus días de galán. La pareja funciona, y aunque no llegue al nivel de Nicholson-Keaton, deja el pabellón bastante alto.

El argumento, en el que intentaré no introducir demasiados “spoilers”, es el siguiente: Jack y Jane son una pareja que diez años después del divorcio –previamente estuvieron juntos veinte años— han conseguido tener una relación cordial. Los dos, como suele ser habitual en estas comedias, han triunfado en sus profesiones y tienen la vida resuelta. Él, para continuar con los tópicos, se ha vuelto a casar con una mujer mucho más joven, y parece no ser demasiado feliz.

Ambos comparten tres hijos, ya adultos, y en un viaje a Nueva York, ellos viven cerca de Los Angleles, para la graduación de su hijo pequeño, acaban “Rememorando los viejos tiempos”.

A partir de aquí su relación, no-relación experimentará  una variación y Jane acabará convirtiéndose en “La otra mujer”, creando las típicas situaciones de enredo, sobre todo cuando aparece en escena el nuevo pretendiente de Jane, Adam, –un Steve Martin mucho menos histriónico de lo que nos tiene acostumbrado–.

Jake, abogado de profesión, utilizará su pico de oro para tratar de conquistar de nuevo a Jane, que nunca lo ha olvidado del todo, y que parece rejuvenecer, y volver a disfrutar, con esta insólita situación.

El guión, sin ser extraordinario, sí que es bastante sólido, por lo que durante la película se sucederán los gags, algunos mejor resueltos que otros, pero que en general son entretenidos. Así, resulta curioso ver a Baldwin intentar escaquearse de su joven y atractiva mujer, que está empeñada en tener un hijo, para quedar a escondidas con Jane, que al igual que él mucho ya bastante más cerca de los 60 que de los cincuenta.

También tiene cierta gracia como a esas edades intentan recuperar viejos comportamientos de juventud, presentándose bastante “fumados” a una fiesta con sus hijos, o la escena en que Jane y Adam están chateando, web cam incluida –otra película y no sé cuantas van con apabullante presencia de los mac— e irrumpe, con pose incluida Jake, para seducir a Jane.

La historia se deja ver, aunque en mi opinión se hace un poco larga, pues dura prácticamente dos horas y quince o veinte minutos de “tijeratazo” creo que le habrían venido bastante bien; pero he de decir que justifica el rato que estuve persiguiéndola por la red, hasta que conseguí encontrarla en condiciones, aunque es de las que se puede ir a ver en gran pantalla, sin salir de la sala pensando que se ha tirado el dinero.

Lo único que no me acabó de convencer demasiado es el final, que podríamos calificar de ambiguo, y desde mi punto de vista se resuelve de una manera un tanto torpe. Tampoco convencen demasiado los hijos, con la excepción de Harley –el Jim de “The Office”, que brilla en los pocos momentos que tiene—. La generación joven es bastante prescindible, pues no aportan demasiado.

 Nota: 6,5 (sobre todo por la autoparodia de los protagonistas ante lo que fueron)

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