Sherlock Holmes: El clásico se actualiza

Jan 27

Sherlock Holmes, el famoso detective inglés creado por Conan Doyle, ha sido llevado numerosas veces al cine, pero desde luego ninguna como la última versión llegada a las pantallas, en la que Guy Ritchie –conocido casi más por ser el ex de Madonna, que por su trayectoria anterior— le da varias vueltas de tuerca al personaje.Así, el detective pausado y reflexivo de antaño es sustituido por un Robert Downet Jr –que parece haber vuelto al “buen camino”, tras sus titubeos con las drogas— en un papel mucho más cercano al de un héroe de acción, que al tradicional del detective. Holmes sigue siendo un genio de la deducción, pero a la vez es un pendenciero, con tendencia a la lucha –espectaculares las escenas de las películas con las transiciones cámara rápida-cámara lenta–, que no duda en perseguir y enfrentarse a puñetazo limpio con cualquiera o ridiculizar a los inspectores de Scotland Yard.

Como no podía ser de otra manera, a Holmes lo acompaña su fiel Watson, encarnado por otro peso pesado como Jude Law, que para mí se acerca más físicamente a la idea de Holmes que, por lo menos, yo tengo. De hecho, es curioso pues si bien físicamente Holmes-Law, Watson-Downey Jr hubiera resultado más lógico, por carácter y temperamento creo que la elección no ha podido ser más acertada.

Holmes es dinámico, impulsivo y con una tendencia innata a meterse en problemas que el reflexivo y pausado Watson tendrá que resolver en más de una ocasión. La química de la pareja funciona perfectamente en la pantalla, tanto que hasta Downey Jr, en un alarde de ese sentido del humor un tanto especial que tiene, se permitió bromear en la rueda de prensa con el tema más tabú de esta peculiar pareja: su homosexualidad latente; algo que, por cierto, no hizo demasiada gracia en Inglaterra y casi les cuesta un problema con los derechos de autor para la secuela de la película.

Watson es el inseparable compañero, que está a punto de dejar a Holmes, en su residencia de Baker Street, por su compromiso con una mujer. Holmes, ve a la prometida de su amigo como una amenaza, pues puede que éste ya no lo acompañe en sus correrías, tanto profesionales como de ocio, y esto creará alguna tensión entre ellos.

El propio Holmes tiene una relación un tanto particular con Irene Adler, interpretada por Rachel McAdams (El Diario de Noa), que a pesar de estar muy bien, da la sensación de ser un personaje metido con calzador en la película ¿Quizás para disipar las dudas sobre Holmes y las mujeres?. Aunque sus enfrentamientos son entretenidos y existe cierta química en la pareja, no es comparable a la de Holmes-Watson.

La película transcurre como una película de acción más. El ritmo es trepidante, y no faltan ni persecuciones, ni explosiones ni ninguna de las características del cine al más puro estilo espectacular de las superproducciones de Hollywood.

Se nota que hay metido mucho dinero en la película, pero al menos está bien empleado. La recreación del Londres del XIX, es muy buena, y muchos de los edificios emblemáticos, que ya existían en la época se aprovechan. Así tienen cabida, como escenarios de la película, la Catedral de St. Paul, El Parlamento, La Torre, o el “Tower Bridge”, este último en construcción, y en mi opinión metido “Con calzador” en la trama, pues aparece en una de las escenas del desenlace, de repente, ya que los personajes parecen desplazarse cinco kms –distancia que he comprobado en el Google maps—en un instante, para darle algo más de espectacularidad.

Además, el ambiente industrial de la época aparece muy bien reflejado, con todo el humo y la suciedad, que le dan una imagen un tanto sucia, al igual que muchas de las gentes de los bajos fondos que aparecen, y que contrastan con los pulcros personajes de las clases superiores: Holmes, Watson o alguno de los nobles que los contrata.

La trama de misterio acompaña, y en ella Holmes deberá poner a prueba toda su capacidad para atrapar al Lord Blackwood, interpretado por Mark Strong, que está bien en su papel de villano megalómano con ansias de controlar el Imperio, y que pondrá en más de un apuro a la pareja protagonista.

Además, como suele ser habitual últimamente, y siempre que se intuye el filón, la trama queda abierta, para una, o varias secuelas, pues la principal Némesis literaria de Holmes, el profesor Moriarty tiene un papel residual, que será remediado en posteriores secuelas.

En resumen, una película sorprendente, sobre todo en comparación a las anteriores del personaje, y muy entretenida. Totalmente recomendable.

Calificación: 7,5

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