Brothers: Triángulo dramático.

Mar 27

Brothers es un drama en el que se juntan la tensión de una relación entre hermanos, con la sospecha del adulterío mujer-hermano, junto con las consecuencias del estrés postraumático derivado de la guerra.

La película, que cuenta con un director relativamente conocido, Jim Sheridan (En el nombre del padre, The Boxer) y un reparto de peso: Natalie Portman, Tobey Maguire y Jake Jake Gyllenhaal podría ser, de no contar con estos, un “telefilm” de los de las “cuatro de la tarde”. Sin embargo, al final queda, gracias a los medios, en algo más.

La historia empieza cuando Sam (Maguire), capitán de Marines debe ir a Afganistán. Poco antes recoge de la cárcel a su hermano Tommy (Gyllenhaal). Aquí vemos el primer tópico: hermano bueno, responsable, casado (con su novia del instituto) y con dos niñas frente a la “oveja negra”. Además, el favoritismo del padre, ex oficial del ejército hacia Sam es más que evidente.

Al poco de estar en Afganistán el helicóptero de Sam es derribado y este dado por muerto, con el consiguiente drama familiar: mujer destrozada que no sabe como llevarlo; niñas pequeñas que no acaban de asimilarlo; padres destrozados; y hermano a punto de volver a caer en la autodestrucción.

No creo que revele demasiado si digo que Sam no está realmente muerto, sino prisionero durante varios meses, tiempo en que Tommy hará de “padre en ausencia” para ayudar a su muy atractiva cuñada -de la que para seguir con los tópicos se enamorará- y a sus sobrinas, que del recelo inicial acaban adorándolo.

Sam, que es un marine duro, y preparado para todo, acabará sufriendo una experiencia totalmente traumática, que lo dejará totalmente marcado, justo antes de que sea rescatado.

Con su vuelta nada es igual: su experiencia lo atormentará, y no llegará a conectar ni con su mujer ni con sus hijas, al mismo tiempo que empieza a sospechar de la relación de su hermano con su mujer.

El resto no lo voy a contar, para dejar algo a los que la queráis ver, pero no creo que sea una película que aporte demasiado nuevo.

Este tipo de historias para que resulten convincentes se deben apoyar en el reparto:

A Maguire no lo acabo de ver en el papel, aunque creo que lo intenta y que es bastante bueno. Sí que se aprecia la evolución del padre atento del principio a la persona que vuelve, que es totalmente diferente. El problema es que el papel de soldado trastornado por lo visto en el frente se ha hecho en multitud de ocasiones y hay ejemplos mucho mejores (De Niro en el Cazador, por ejemplo)

Gyllenhall está bien, pese a que su papel es más sencillo –personalmente, u probablemente por su historial lo veo más en el papel de Magure-. No obstante, su transformación resulta bastante creíble, y creo que su química con Portman también. En ese aspecto casi resulta más creíble como su pareja que Maguire.

A Natalie Portman me la dejo para el final, pues es una de mis debilidades. Aparte de estar guapísima, que es algo que supongo va por gustos, pero pocos cuestionarán, es muy buena actriz. También resulta convincente, primero en la pérdida, y después en la situación posterior, en la que siempre está con su marido, pues sabe que le pasa algo que no quiere contar a nadie.

En resumen, un drama correcto, sin mas. Supongo que a los fans de la Portman, se les hará más llevadera. En mi opinión se podía haber quedado en 90 minutos justitos, frente a los 100 que dura, habiendo recortado un poco la primera parte o las escenas de Afganistán, que quitado del momento en el que Sam pierde su humanidad no aportan demasiado.

Puntuación: 5,5

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2 comments

  1. Lau /

    La vi ayer, no está mal, aun que el finalk no me gustó. Y a él estoy tan acostumbrada a verlo comospidermanque no me lo imagino haciendo nada mas

  2. rick /

    Sí, es un poco la impresión que tengo yo también.
    Entre Spiderman, Las Normas de la Casa de la Sidra o Sea Biscuit no le acabamos de ver el “lado oscuro” que se necesita para el papel.
    Da le impresión de “niño bueno” incapaz de transtornase.
    De acuerdo con el final -con la escena forzada incluida de la niña, que hasta entonces está bastante bien-; pero es lo que tienen los melodramas.
    No llega a ser feliz, ni oscuro, así la gente no se queda con mal gusto.

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