Up in the air (Walter Kirn)
Mar 05
Los que nos seguís habitualmente sabéis que nos gusta comentar packs libro-película, pues suelen dar bastante de sí.
La casuística es diversa: grandes libros que se adaptan fatal al cine; libros flojos que dan sorprendentes películas; adaptaciones fieles; adaptaciones libres…
En esta ocasión nos encontramos ante una adaptación bastante libre de la novela, que sigue las líneas del personaje principal y su obsesión por acumular millas –aunque la más “razonable” cifra de 1.000.000, frente a los 10.000.000€ del personaje de Clooney en la película- como rasgo más destacado de su carácter.
Para seguir comentando diferencias, el personaje es algo más joven que Clooney –no llega a los 40- y la novela transcurre en poco más de una semana, por lo que el ritmo es bastante más estresante que en la película, y nos transmite mejor la sensación de estar constantemente en movimiento, sin ningún lugar fijo. Otras diferencias menores son la sede de su empresa, que está en la más “cosmopolita” Denver, frente a Omaha.
Sin embargo, donde se encuentran las mayores diferencias frente a la peli, es en los personajes femeninos, que tienen un protagonismo mucho menor en la novela. Natalie no figura, si acaso Ryan tiene un encuentro con un personaje similar, pero ni actúa como mentor, ni ella revoluciona su empresa. Alex si que aparece algo, aunque al transcurrir la novela en una semana su relación será también muy diferente.
La novela incide menos en el aspecto de “Terminator” laboral de Ryan –de hecho no hay referencias a él trabajando-, ya que en realidad está intentando una transición laboral desde sus labores relacionadas con los reajustes de personal hacia algo más constructivo (tiene en marcha varios proyectos que saldrán a lo largo de la novela).
Es un buen reflejo de la economía superespecializada de servicios que es los EEUU, donde hay trabajos impensables y ciertamente difíciles de describir. Hay alguna reflexión interesante sobre el tema, y acerca de la transformación y la despersonalización de todo.
Es un contraste que se ha dado únicamente en una generación, pues los orígenes de Ryan están en una ciudad más rural donde su padre tenía una empresa de distribución de combustible a los granjeros, algo que resulta bastante más fácil de imaginar que los diferentes trabajos que van apareciendo.
El personaje sólo se siente cómodo en los aeropuertos, donde los desconocidos son para él conocidos, los ambientes asépticos son confortables y las horas en las salas de espera momentos ideales para actualizar el saldo de millas. En este aspecto refleja también bastante bien lo que se ha llamado la “Mc Donalización” de la sociedad, es decir la estandarización de la mayoría de servicios cotidianos. Así, las salas de espera de los aeropuertos, hoteles, o coches de alquiler son los mismos en cualquiera de las ciudades que visita, y eso, que a muchos les parecería aburrido o deshumanizador, es lo que hace estar cómodo al personaje.
La obsesión por las millas llega a tal extremo que sólo vuela en su compañía, aunque tenga que hacer más transbordos; se aloja en los hoteles que más millas dan; utiliza las compañías que las favorecen… hasta tiene un Gadget para controlar su saldo.
En esa misma semana que transcurre la novela está ansiando alcanzar su objetivo. Sin embargo una serie de hechos -en apariencia ajenos a él- parece que lo quieran impedir.
Este será uno de los puntos de misterio de la novela, ¿Estará siendo objeto de sabotaje por parte de unos hackers? ¿Por qué desaparecen millas de su cuenta o aparecen misteriosos cargos en una tarjeta?
La otra obsesión del personaje, que también da un toque de misterio, es la persecución a la que se cree sometido por parte de una misteriosa empresa, por la que quiere ser contratado, y que sería el paradigma de empresa ultramoderna de servicios de alto valor añadido: investigación de comportamiento de consumidores, estudios superespecíficos de mercado, asesoría y consultoría de alto nivel a las grandes corporaciones…
Todo esto quedará resuelto en un final bastante sorprendente y rematado con una concluyente frase, que nos aclarará gran parte de los misterios.
En resumen es una novela entretenida, con una longitud muy adecuada –unas 315 páginas-, pues más larga podría hacerse demasiado repetitiva y que se lee bastante fácilmente.











