Hermanos de Sangre (Stephen E. Ambrose)
May 02
Hace unos pocos días, en el comentario de la serie Hermanos de Sangre, hice referencia a que esta se basaba en la novela homónima de Stephen E. Ambrose. Pues bien, hoy vamos a hablar de esta novela.
El autor, por lo que he leído fue –pues falleció en 2002, poco después de que se estrenara la serie de televisión- un buen especialista en la II Guerra Mundial, llegando a dirigir el “National D Day Museum”, construido para conmemorar el desembarco en Normandia.
Su título original “Band of Brothers” está extraído de un fragmento de la obra de Shakespare Enrique V, que es una arenga anterior a la batalla y que es la siguiente:
“From this day to the ending of the world,
But we in it shall be remembered-
We few, we happy few, we band of brothers;
For he to-day that sheds his blood with me
Shall be my brother”
Que una traducción bastante libre sería:
“Desde hoy hasta el final de los días
Por ello seremos recordados
Nosotros, pocos, felices pocos, nosotros hermanos
Porque desde hoy, el que derrama su sangre conmigo
Será mi hermano”
Como ya contamos está basado en las andanzas de la Compañía E del 506 Regimiento de paracaidistas, desde su formación hasta su disolución. Al parecer al autor le interesaba cubrir una historia basada en el desembarco de Normandia y tropezó con esta división, que se haría famosa por diversos motivos: Día D, sostenimiento del frente en las Ardenas, y captura del “Eagle Nest”.
Como última referencia a la serie diré que esta capta perfectamente la esencia del libro, además de que el formato lo permite, pues 500 páginas dan para casi diez horas en pantalla, por lo que se puede prestar gran atención al detalle e incluso a veces tomarse a veces ciertas licencias, para dramatizar ciertos momentos, que en el libro se dan de pasada, y en la serie ocupan cierto tiempo de pantalla, como por ejemplo las escenas del campo de concentración, que en el libro son mucho menos crudas –ahí apuesto por Spielberg, que se quedó con ganas de más en la “Lista de Schindler”. Quitando ciertas licencias de este tipo la adaptación es fiel.
Sin embargo, lo que más me interesaba del libro era un poco comprender la esencia –o psicología, como se prefiera, de los personajes. ¿Qué es lo que llevo a unos chicos a enrolarse voluntariamente para ir a luchar a otro continente, en una guerra en la que ellos no tenían que defender ni a su país, ni sus familias?
Aunque esto es, seguramente, materia de otro post más profundo en estos tiempos, en los que todo lo bélico es políticamente incorrecto habría que mirar un poco nuestra historia, pues de no ser por gente así: desinteresada y que creía en ideales nobles como los de la democracia o la libertad probablemente el devenir de Europa hubiera sido muy diferente. Políticos actuales que reniegan del papel de los EEUU en el mundo deberían mirar un poco hacia atrás y reconocer estas contribuciones, desinteresadas, por lo menos al nivel de la gran tropa, que al final es la que ganó la guerra. Después de este inciso sigamos con el resto del libro
La gran mayoría eran veinteañeros –bastante inconscientes- y con ganas de aventura. Además, la paga como paracaidista era considerablemente más alta que la del resto de cuerpos de infantería, aunque también su entrenamiento, el más profesionalizado –y duro- que se había impartido hasta entonces, y convirtió a civiles en auténticos profesionales de la guerra.
Llama la atención que su entrenamiento empezara casi dos años antes del Día D- De hecho, alguno de los testimonios del final es esclarecedor: uno de estos soldados se reenganchó posteriormente y acabó siendo asesor especial de la prestigiosa “Delta Force”, y asegura que estas tropas de élite no estaban mejor preparadas que ellos.
El libro contiene varias paradojas interesantes como que la compañía consiguió su nivel de entrenamiento gracias a un oficial al que todos odiaron por sus métodos, que probablemente salvó a más de uno; pero que era absolutamente inútil como oficial de campo, tanto que todos los suboficiales de la compañía, el cuerpo que le daba unidad y sentido se rebelaron antes de la batalla, incluso se conjuraron para pegarle un tiro, antes que llevara a la muerte a todos ellos, algo que no hizo falta. Sin embargo, este odio común les dio la coherencia y unidad, que fue uno de los aspectos que más sorprendió al autor –acostumbrado a escribir sobre aspectos militares- que los distinguió como una de las mejores unidades del ejército.
Por el contrario todo el mundo alaba al líder que tuvieron en combate, el Mayor Richard Winters –por alusiones el principal personaje del libro- al que hubieran seguido adonde fuera, al ser el primero que asumía riesgos en la acción, y que ascendió hasta mandar al batallón, demostrando grandes dosis de sentido común, aún contraviniendo órdenes.
El libro se centra en las tres o cuatro operaciones principales en las que tomó parte la Compañía. A mí, que no he leído demasiado sobre la Guerra, uno de los aspectos que me sorprendía es que las tropas se estuvieron preparando durante casi dos años y que después contando todas las campañas no combatieron, en primera línea, más que cuatro o cinco meses. Sin embargo, por lo que leí después, es muy raro que se superen los 120 días de combate a este nivel, pues es cuando el rendimiento, por estrés mental, las hace más vulnerables, y prácticamente inservibles, por lo que fueron una compañía con un historial en combate relativamente alto.
Son estos datos, que se van dando en pinceladas, lo que acaba de hacer ameno, y ciertamente didáctico el libro. A pesar de la gran cantidad de información esta es sabiamente dosificada para que no haya una sobredosis, y se entrelazan tanto las historias personales, como los datos generales o las campañas, lo que provoca una lectura amena.
Además, no pretenden presentarse como héroes, sino como gente entrenada que desarrolló la misión que tenían encomendada. Se cuentan multitud de detalles, como numerosos casos de fuego amigo, o accidentes estúpidos, causados por soldados borrachos, por ejemplo, que nada tienen de heroicos. Al contrario, humanizan a los protagonistas, que en el fondo eran gente joven, que en esos pocos meses vieron más que mucho de lo nunca veremos.
El enemigo no es demonizado. De hecho, en otra de las paradojas que más me han llamado la atención, encuentran más paralelismos, en cuanto a forma de ser, disciplina, o visión con los alemanes que con gran parte de la gente que habían ido a liberar, como franceses o belgas.
En definitiva, estos relatos sobre un tema concreto me parecen una buena forma de abordar el tema –siempre que exista interés, por supuesto- para a base de varios ir profundizando en el tema y posteriormente aventurarse en textos más “ambiciosos” sobre el tema.












Muy buena entrada Rick. En cuanto a el discurso de Enrique V es igual o más épico que el de Braveheart…. de hecho creo que el de Braveheart está inspirado en aquel. Te recomiendo que lo busques en Youtube y verás a Henry V (Kenneth Brannagh)arengando a su grey antes de la batalla de Agincourt. Búscalo como St. Crispin´s Day.
Volviendo al tema de la 101, te recomiendo el libro “un puente muy lejano” de Cornelius Ryan. Ya verás que la 101 tuvo un papel muy secundario y que los que realmente lo pasaron mal fueron los de la primera brigada aerotransportada británica y los paracaidistas polacos de Sozabowski.
Los muchachos de la 101 tuvieron que pegar poquitos tiros en esta operación….
La batalla de las ardenas es otra cosa, estuvieron rodeados en Bastogne, pero otra vez nos encontramos con un frente de batalla secundario, ya que aun queriendo tomar los alemanes la mencionada localidad, esta quedó rebasada por el grueso de las tropas alemanas que corrian hacia Amberes.
Saludos.