La Corporación (Max Barry) Brillante sátira sobre la empresa de hoy en día
Jun 24
Este es un libro de los que se compran por “impulso”, pues no sabía nada del autor, pero el tema prometía: el día a día de una empresa, visto desde un punto de vista irónico.
Así, todo lo que sucede en la imaginaria corporación Zephyr, son situaciones que aunque bordean el surrealismo, nos pueden sonar más o menos familiares: reuniones que nadie sabe para que sirven; luchas de poder por el poder; decisiones ilógicas; y lo más importante unos empleados que prefieren comportarse cual ejército de borregos sin preguntarse que es lo que hacen, o ni siquiera si es normal.
Yo puedo decir que he disfrutado el libro, me gusta el estilo irónico de reducción al absurdo por el que se guía la novela. En algunos momentos me he reído; y en otras me he sentido identificado con actitudes inexplicables y surrealistas –que he vivido, y vivo- en el ámbito profesional.
La novela está protagonizada por Jones -su verdadero nombre sólo se revela en las últimas páginas de la novela- un joven graduado que se incorpora en una gran corporación, como Asistente en el departamento de ventas de formación.
Pronto se tendrá que enfrentar a tareas tan “importantes” como averiguar quien se ha comido el donuts de su supervisor, tema recurrente en la novela, y que sirve para ejemplarizar el comportamiento caprichoso y estúpido que puede darse en una empresa: no importa que sea sólo un donuts, porque es un símbolo de respeto no mostrado, de poder perdido… y de tropecientas tonterías más que nos podamos imaginar que se le pueden ocurrir a un profesional, que antepone una chorrada de ese estilo a su trabajo.
También será aleccionado por sus nuevos compañeros al respecto de como se debe relacionar con los diferentes departamentos, con frases del estilo “A esos ni te acerques, no llevan ni corbata”
Jones es diferente al resto de sus compañeros, pues tiene iniciativa y se pregunta por el porque de las cosas, lo cual provocará primero una oleada de condescendencia “Ya se acostumbrará”, que evolucionará hasta el más legítimo temor por parte de sus compañeros, que tienen miedo a un cambio que les haga perder “status”, pues ellos están acostumbrados a no destacar y a asumir todo lo que llega “de arriba”.
Esta curiosidad llevará a que Jones consiga descubrir, en un tiempo record, el propósito final de la empresa, que prefiero no revelar, pues se carga la gracia de la novela, lo que le crea más de una duda moral, cuando empieza a formar parte de él.
Algunas de las normas y decisiones de la empresa respecto a los departamentos son inexplicables, desde un punto de vista lógico, y las soluciones de los departamentos –que parecen, como en muchas empresas, “Repúblicas Independientes”- para adaptarse a ellas son de lo más “original” y surrealista, aunque para ellos son totalmente habituales, y en los que se aplica la máxima de “No perder cuotas de poder” o “Vendo a quien sea con tal de conservar la silla”.
También se hace un buen repaso a muchos comportamientos y situaciones profesionales: trepas, que están dispuestos a pasar por encima de cualquiera para ascender; directivos fieles al principio de Peter “todo el mundo asciende hasta llegar a un puesto donde manifestar su incompetencia”; pusilánimes que, a pesar de contar con más talento que los que están a su alrededor son arrollados por estos; e incluso -aunque sean excepciones- gente profesional, con valores éticos y que se pregunte el por qué de las cosas, y no esté dispuesta a entrar en el “juego”.
En resumen es un libro que aunque parece exagerado y llevado al extremo, no lo es tanto, pues a poco que analicemos mínimamente la mayoría de las actuaciones de mucha gente que en el ámbito laboral, seguramente nos parecerán totalmente ilógicas.
No es excesivamente largo, tiene ritmo y, por lo menos a mí, me ha provocado más de una carcajada. Si trabajas en una empresa en la que no entiendes la mayoría de las decisiones, y te identificas con la ironía, sin duda lo vas a disfrutar.











