Impresiones antes la final del Mundial

Jul 11

A poco más de un par de horas de “la final” me ha apetecido algo más personal que la tontería del pulpo del otro día:

Soy de la generación que tiene sus primeros recuerdos futbolísticos con naranjito, no por el fútbol, sino por una serie de dibujos animados que ponían entonces los domingos; del fútbol de entonces no recuerdo casi nada.

A partir de ahí sí que tengo recuerdos claros de cada mundial desde entonces: en México no me dejaron quedar –pues era demasiado pequeño y al día siguiente había cole- a la gran noche del “Buitre” y sus goles contra Dinamarca. Después de mucho insistir viví mi primera decepción, como aficionado futbolístico, en la eliminación contra Bélgica.

En Italia 90 recuerdo la falta que nos mandó a casa en octavos.

Lo de USA 94 fue peor: el codazo a Luis Enrique, el fallo de Salinas ¿Por qué no la metiste? y en menos de dos minutos Baggio –ese sí que era bueno- nos envió a casa metiendo una que era mucho más difícil. Peor fue el disgusto de mi hermana, que casualidades de la vida estaba ese día en Boston, y lo vivió en el campo en directo.

En el 98, los últimos exámenes de la carrea no me dejaron disfrutar casi del Mundial de Francia, eso y que la selección, después de dos partidos horribles no pasó ni de la primera fase.

Llegó el 2002 y parecía que la “maldición de los cuartos” se acabaría: partido contra Corea, un equipo mucho peor a priori; pero que aguantaron todo el partido, más un equipo arbitral lamentable, con ese famoso centro de Joaquín –cuanto prometía entonces- que pitaron fuera, y otra vez los penaltis que nos mandaron a casa, en un sábado que hubo que pegar un buen madrugón por ver el partido.

La última decepción fue en el 2006, donde unos franceses, que no parecían demasiado peligrosos; pero que después estarían a punto de ganar el mundial –Zidane cuanta clase y que poca cabeza- nos enviaron a casa por diez malos minutos.

Es decir, desde mi más tierna infancia hasta ya entrado en la edad adulta cada cuatro años se repetía la misma tónica: a casa, un poco antes o después, y en la mayoría de las ocasiones por un episodio trágico, en lo que parecía un destino, fijo, pero no menos cruel.

Y así llegó el mundial de Sudáfrica. Esta vez parecía que podía ser, al fin y al cabo la Eurocopa de hace dos años nos quitó ese complejo de inferioridad, que siempre parecía llegar en las grandes citas, y  al que no podíamos superar.

Primer partido, y todos sabemos lo que pasó: derrota. Injusta, se podrá decir -seguramente con razón- pero no era la primera vez que perdíamos sin merecerlo, y en el fútbol, como suele pasar en el deporte no siempre gana el que más lo “merece”. Al fin y al cabo es uno de los atractivos del deporte: que a veces es imprevisible.

Como en este país hay millones de seleccionadores nacionales en potencia, con nuestras propias opiniones –la mía es que el doble pivote sobra, que Xabi molesta a Xavi, y que nos iría mejor con otro “bajito” como Cesc-, las críticas no tardaron en llegar. Otra vez el victimismo, los viejos fantasmas del pasado, la imposibilidad de llegar a algo grande, y todas esas cosas que hemos leído en prensa –hay muchas páginas por llenar en los periódicos- y que, a pesar de que el equipo empezaba a ganar seguían con el victimismo, y con los debates.

Y tomando cada partido como una eliminatoria, superando a rivales que se han cerrado y no han parado de dar patadas hemos ido, paso a paso, poco a poco, superando partido tras partido, madurando y sufriendo, hasta estar en la final, después de dar una lección al “coco” del torneo, esos alemanes a los que ya nos hemos cargado dos veces en partidos decisivos –eso sí que es madurar y perderle el miedo a todo- y ahora sólo nos queda el último paso.

Un paso contra otra selección muy parecida a nosotros, pues es la otra de las grandes potencias, que nunca ha ganado el mundial, aunque para ellos ya es su tercera final. Puede que no sean la “Naranja Mecánica” talentosa de otras épocas, pero es un equipo que con mucho oficio, un poco de suerte, que es necesaria, talento arriba y un “carnicero” al que se le ha tolerado demasiado en el medio campo nos puede dar mucha guerra.

Aún así, creo que esta vez toca. El equipo es probablemente el más talentoso que hemos tenido, al menos desde que yo recuerde, y lo que es más importante esta vez se lo creen, y es difícil que volvamos a tener una oportunidad así.

Y mañana, si ganamos más, que por hoy ya hay bastante disertación y ahora toca concentrarse, coger la camiseta, la bandera si se tiene ¡Cuánto complejo hay -por culpa de cuatro imbéciles que van de modernos- a enseñar una bandera cuando en el resto de países es lo más normal!; tener la cerveza, aunque yo recomiendo para hoy un “Bloody Mary” en honor a la “Roja” y a disfrutar, pues no sabemos cuándo se  nos volverá a presentar otra ocasión así.

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5 comments

  1. JIB /

    Rick, somos de la misma generación y mi memoria parece algo mejor que la tuya.
    Empieza con la final del mundial 82 entre Italia (rossi) y Alemania (rumennige) con el triunfo italiano.

    Ahora a día de hoy puedo asegurar sin temor a equivocarme que mientras mantenga un mínimo de facultades mentales nunca voy a olvidad lo vivido ayer en la plaza del castillo de Pamplona.

    Llena de gente cantando la de Manolo Escobar, y el “yo soy español”. No es una cuestión de facherío, es la emoción de una persona que ha vivido 34 años en una ciudad, la suya, en la que salir con una camiseta de España era jugarte el pescuezo.

    Confirmar que la mayor parte de la gente comparte ese sentimiento frente a 4 mataos, y no le importa cruzarse con un abertzale llevando una bandera de España…

    Este tipo de cosas son las que se recuerdan para toda la vida.

    Bajando un poco el nivel de seriedad: Propongo la candidatura del Pulpo Paul al premio principe de asturias de los deportes.

    JIB

  2. Rick /

    JIB siempre tan literal. Tengo recuerdos futbolísticos del Mundial del 82:algún partido de España, las semifinales, con una entrada criminal del portero alemán, Scumacher que se cargó a un francés. La final probablemente no la vi, o si lo hice fue a ratos, porque por aquel entonces por muy importante que fuera no aguantaba un partido entero. De hecho, la de México tengo un recuerdo claro de haber estado jugando mientras jugaban.
    Quería resaltar los recuerdos “extra” de esa época para empezar después, según pasaban los mundiales, a centrarme más en el fútbol.
    Por eso de lo naranjito me pareció un buen ejemplo. También podría haber puesto, por ejemplo, que en aquella época, en la que empezaba a escribir, me hice una libreta en la que copiaba las alineaciones, y pintaba las banderas antes de cada partido.
    Me alegro de lo la bandera. Es algo a resaltar. A ver si puedo hacer el post “postpartido”, pues es algo a comentar

  3. Carlos Martel /

    Que tiquismiquis eres con el pobre Schumacher…lances del juego, sin más.

  4. Carlos Martel /

    Me acuerdo de los mundiales del 98, donde los exámenes tampoco nos evitaron tragarnos la mayoría de los partidos. Me acuerdo de la parafernalia que montamos con el partido de Nigeria (tú preparaste guacamole) y la cara de tontos que se nos quedó con la tragada de Zubi.

  5. Rick /

    Hombre, Martel, esperaba tus comentarios, acerca de como vivió un “Expatriado” el triunfo, tanto el día de la semifinal, donde estarías en “Territorio Comanche”, como el de la final.

    Ironic on (que hay gente que se lo toma todo literal)

    No sabes lo que recordé el domingo la frase “Estas palabras te pueden salvar la vida el día que invadamos esa llanura, que tu llamas país, y que nosotros conquistamos cualquier domingo que nos apetece hacer unas maniobras” porque de verdad es lo que me hubiera apetecido.
    Es lo malo de juntar a los “herejes traidores”, con toda la complicidad del mundo por parte de un inglés siempre “Sospechoso Habitual”…
    Claro que lo del 82 fue un lance de juego. Seguro que el francés, que por otra parte creo que sólo tenía el parietal fracturado, le echó cuento…

    Ironic off.

    Del mundial del 98 no te evitaron los partidos a ti, que te quedaban cuatro exámanes para todo el mes. Los que teníamos 10 lo pasamos un poco peor, y aguantábamos cachondeíto del tipo: para que ponerse a estudiar teniendo un: Australia – Arabia (nombres ficticios, pero comparables a alguno de los partidos que te tragaste en horario de tarde). En fin, que tiempos aquellos, y que mayores nos hacemos.

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