La Vida Fácil (Richard Price)
Aug 12
Este es un libro de los que se compran un poco por impulso, por probar. Desconocía al autor, que según parece es uno de los guionistas de “The Wire”, una serie que no he visto, pero que Dani –de cuyo criterio me fío- piensa que es de lo mejor.
La sinopsis prometía, estaba ambientado en Nueva York y trataba sobre la investigación de un asesinato. En la portada aparece recomendado por Dennis Lehane (autor de libros tan recomendables como Mystic River o Shutter Island), e incluso algún crítico lo había bautizado como la versión 2.0 de la “Hoguera de las Vanidades”; otros hablaban de diálogos magistrales.
Puede que ese sea el problema: si se crean unas expectativas demasiado altas y se espera demasiado, es difícil que se cumplan. Esto es lo que me ha pasado con esta novela.
La trama es la siguiente: Eric Cash –el protagonista- es el encargado de un restaurante de Manhattan. Una noche se encuentra en un bar con un nuevo camarero de su local, Ike, y un amigo de este. Al terminar Eric y Ike van arrastrando al otro, totalmente borracho, y son atracados. En la refriega Ike recibe un tiro y muere.
A partir de aquí entra en juego el Departamento de Policía, que empieza a investigar las circunstancias del asesinato. En un exceso de celo no dan por válida la versión de Eric, y empiezan a creer que es el principal culpable. Al mismo tiempo deben procurar que la prensa no les cree demasiados problemas y la imagen del departamento no se vea dañada.
Tanto Eric como Ike viven en el ambiente bohemio de Nueva York, en el que hay centenares de aspirantes a escritores, artistas o actores, y parece que Eric, ya en su treintena, tenga celos de Ike, que es mucho más joven y parece que vaya a tener el éxito que él nunca tuvo.
La novela, aparte de describir el ambiente de una zona conflictiva de Nueva York, intenta, y no siempre consigue, ahondar en la repercusión que tendrá la muerte de Eric, tanto a nivel personal, en su familia, como en el los policías encargados del caso, que parecen un poco perdidos, sobre todo por el enfoque inicial del caso.
En mi opinión es un poco confusa, y parece que se le dé más importancia a los diálogos en sí, que al transcurrir de la historia. Puede que en una serie de televisión esto funcione bien, pero en un libro se necesita algo más. En ocasiones la historia va dando bandazos y se alarga demasiado.
Me he quedado con la impresión de que el libro, que tiene 500 páginas, con 200 menos hubiera funcionado también, y con 200 más tampoco hubiera tenido un resultado muy distinto. Simplemente, se hubiera acortado, o llenado, de más diálogos y resuelto sin aportar más a la historia.
El ambiente de Nueva York no está mal descrito, la influencia de los medios de comunicación, y como la noticia de un día es olvidada enseguida por el público en general, pero no por los que la sufren también. Sin embargo los personajes creo que no acaban de estar bien definidos. Hay pinceladas, de vez en cuando, que nos ayudan; otras nos confunden, y al final no se sabe si Eric es un capullo, o simplemente un tipo con mala suerte.
Con el resto de personajes sucede un poco lo mismo: los policías que en un momento son unos cínicos, y en otro unas hermanitas de la caridad; los chavales del barrio tampoco se sabe si son unos delincuentes o unos chiquillos maltratados inadaptados.
Como he dicho, no me queda claro si mi impresión de la novela hubiera sido otra si no hubiera estado esperando otra “Hoguera de las Vanidades”, que es un libro buenísimo, o una vibrante novela negra sobre el Nueva York moderno.
Al final, es un libro que no está mal, pero que desde luego no me ha parecido maravilloso.











