The Girlfriend Experience: El Soderbergh más experimental
Aug 19
El otro día, mientras veía uno de los capítulos de la muy recomendable Entourage, salió un nuevo personaje: una actriz porno que había rodado una película con Soderbergh. Pensé que sería uno de los personajes ficticios de la serie, que con tanta naturalidad se insertan con los reales.
Pues no, me equivoqué: la actriz, Sasha Grey, es una actriz que se ha hecho famosa principalmente en el porno; y la película con Soderberbergh es real, se llama The Girlfriend Experience, y se estrenó aquí pocos días después de que viera el episodio de Entourage.
A pesar de estar estrenada en sala, no es una película de las digamos comerciales, el presupuesto es de 1.300.000$, que comparados con los 85.000.000$ de Ocean’s Thirteen, del mismo director, habla por sí solo.
Al parecer a Soderbergh, aunque es uno de los directores de más prestigio en la actualidad -probablemente con Chris Nolan y David Fincher, los mejores de esa generación- le gusta seguir haciendo, de vez en cuando películas experimentales, como es este caso.
The Girlfriend Experience tiene una intención más intimista, y casi minimalista. Cuenta la historia de Chelsea, una “Scort”, un término que no tiene una traducción exacta, pues como las prostitutas cobran por su compañía, que puede incluir sexo o no, y aunque el tema del precio no se menciona en toda la película, por el tipo de clientes que requieren de sus servicios, no tienen pinta de ser baratas.
La historia está ambientada en los meses previos a la elección de Obama como presidente, con la crisis económica por medio, algo que afecta a casi todos los clientes de Chelsea, ejecutivos, empresarios o artistas con cierto nivel, que siempre la tratan bien.
httpv://www.youtube.com/watch?v=u4A2xCwQsMo
Chelsea será, en la mayoría de las ocasiones, alguien con quien hablar o compartir cierta intimidad, que en la mayoría de las ocasiones no llega al terreno sexual. De hecho, a pesar del historial de la protagonista no hay ni una escena de “alto voltaje” en toda la película.
Probablemente sea algo buscado, mas teniendo en cuenta el historial de la actriz, que hay que reconocer está convincente, a pesar de ser un poco inexpresiva, no sé si porque le resulta muy fácil empatizar con el personaje, o por su talento como actriz. Habrá que esperar a otra película.
No es una chica explosiva: mas bien menuda, un tanto cabezona, bastante plana… es atractiva, pero sin llegar a ser espectacular. A pesar de ello no está, para nada, acomplejada de ello en la película, ya que sabe muy bien que los clientes muchas veces no quieren sólo su cuerpo, sino más bien ser escuchados, en una especie de “relación simulada”.
En ese aspecto hay un planteamiento que me llamó la atención. Uno de los clientes le reconoce que le habían aconsejado psicoterapia, algo a lo que los americanos son muy propensos, pero que ha decidido contratarla a ella, porque le parece más agradable. Vamos dinero mejor invertido.
Está rodada, prácticamente, como si fuera un documental: con abundancia de planos sencillos, cámaras fija, y no siempre enfocada, e incluso a veces con problemas de sonido, por la utilización de una videocámara por parte de alguno de los actores en un lugar ruidoso. De todas maneras, resulta un poco confuso, pues se recurre a los flashback, que en este tipo de montaje puede resultar, por lo menos a mí me lo pareció, confuso.
Además de con sus clientes también se trata la relación de Chelsea. Tiene una pareja estable, entrenador personal de gimnasio, que conoce, y acepta, la profesión de ella, aunque con ciertas reticencias de vez en cuando.
La película dura unos 80 minutos, un acierto, porque tiene un ritmo bastante lento, es decir, es más del estilo de su Ópera Prima “Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo”, que de los Ocean’s.
Evidentemente todas las comparaciones son odiosas, e incluso malintencionadas, pero a mí se hizo más larga, a pesar de durar la mitad que Origen.
Valoración: 6











