Los Mercenarios: Las “Viejas Glorias vuelven dando caña”

Sep 08

Los Mercenarios, como muchos sabréis, es el nuevo proyecto de Stallone. A partir de aquí queda dicho bastante, pues no es que el actor, que en esta ocasión actúa también de guionista y director ¡Toma ya! se haya distinguido a lo largo de su carrera por el cine “intelectual”. Sin embargo, después de ver la película, tengo que reconocer que no está tan mal, siempre que sepas a lo que vas.

En esta película se ha querido autoparodiar a él mismo, y al mismo tiempo al género de acción de los 80, y parte de los 90, del que ha elegido a la mayoría de los “duros”, para acompañarlo en el reparto.

Así tenemos, entre otros, a Dolph Lundgren –físicamente al que veo con más secuelas ¿Abuso de anabolizantes?- que fue el “Ruso” que vuelve a Rocky más sonado todavía en Rocky IV o Jason Statham –el más joven de todos-, conocido principalmente por la saga Transporter, Jet Li, experto en artes marciales, que hemos visto en Arma Letal 4 (era el malo) o Romeo debe morir. El malo es Eric Roberts, el hermanísimo de Julia.

Además, aunque en papeles secundarios la peli cuenta también con Mickey Rourke, otro que está también bastante machacado físicamente. En una escena impagable de cameo, la única vez que se ha dado, coinciden Stallone Bruce Willis y Schwarzenegger (que aunque centrado en su carrera política no ha debido poder resistirse). Atención al guiño que le hace Stallone a “Arnie” en la despedida.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Ly8NgQ7vl_8&feature=related

La historia, que en este caso es casi lo de menos, es la siguiente: Barney Ross (Stallone) es el líder de un equipo de mercenarios que va allá donde se les necesite –previo pago- a solucionar cualquier situación conflictiva que requiera el uso de la fuerza bruta.

Pueden trabajar tanto “legales” como “ilegales”. Estos mercenarios son gente violenta, algo que en ningún momento se oculta, ni tampoco se glorifica. Es lo que son y punto. Aunque formen un equipo, no deja de haber tensión, a veces, entre ellos por sus diferentes formas de “ver la profesión”.

Un día le es encargada una misión para derrocar a un “General Bananero” (David Zayas, al que alguno conoceréis por su papel de Batista en Dexter) que domina una pequeña isla. Esto, en principio no les plantea ningún dilema moral, pues al fin y al cabo es su trabajo.

Ross, junto con su lugarteniente Lee (Statham) van de reconocimiento a la isla, llegando a la conclusión, de que no es un trabajo por el que vuelvan a arriesgarse, aunque al final acabarán yendo (Stallone conoce a una chica).

Como veréis el argumento lo hemos visto una y mil veces. Además, está lleno de tópicos y ya sabemos, más o menos lo que va a pasar. Sin embargo, la película hay que mirarla más como una autoparodia al tipo de cine que han hecho la mayoría a lo largo de su carrera.

Es decir, ellos mismos exageran las acciones, e incluso se ríen de ellas. No es una comedia, pues las escenas de acción son las que predominan. Sin embargo, estas se exageran hasta el límite de lo grotesco, de forma totalmente voluntaria, de tal manera que al final le acaba quedando un toque de comedia.

Es algo que hay que ver, pero las coreografías de los cuerpo a cuerpo están muy logradas.

El despliegue de armamento también es más parecido a algo tipo Tarantino o Robert Rodríguez, es decir, exagerado. Tiros a discreción y con armas que son capaces de partir a alguien por la mitad, por lo que acaba provocando la sonrisa, en mi caso cómplice, del espectador, que no acaba de creerse la carnicería que ve en pantalla.

httpv://www.youtube.com/watch?v=9XyEHLR2ssM

Atención, por ejemplo, al despliegue de cuchillos que lleva cada uno, y cómo defienden que el suyo es mejor para matar que el del “compi”

Incluso algunos de los personajes, Stallone sobre todo, reconocen que se están haciendo viejos y que han perdido rapidez y resistencia a los mamporros. Stallone se ha debido machacar de lo lindo para esta película, pues es de las veces que está más musculoso, con un punto demasiado “ciclado”. No le caben más venas en los brazos.

Se ha cuidado la duración dejándola en 90 minutos, prácticamente justos, lo que me parece un acierto, pues consigue mantener un ritmo frenético, que hubiera perdido frescura de alargarlo más, y habría cansado al espectador de tanta explosión, tiro y muerte de “malo”.

La película parece ser que ha funcionado bastante bien comercialmente. Tanto que es posible que tenga un par de secuelas. Al fin y al cabo recordemos que Stallone es un maestro en alargar “filones”: Rocky, Rambo…

Para secuelas posteriores sería gracioso que se subieran al carro otras viejas glorias de los “mamporros”: Chuck Norris, Steven Seagal, Wesley Snipes o Van Damme y entonces daría muchísimo más juego.

En resumen, para nostálgicos de ese tipo de pelis de los 80 y para pasar un rato entretenido con pretensiones intelectuales 0.

Valoración: 6,5

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