Bananas: el Woody Allen más delirante

Jan 20

Hace un par de meses me propuse ir viendo la parte de la filmografía de Woody Allen que conozco menos, que viene a ser la anterior al 90 aproximadamente. Ya hice una entrega sobre “Coge el Dinero y Corre” y hoy es el turno de otra de sus primeras obras: Bananas.

El título por lo que parece hace referencia tanto al estado mental (Bananas es una forma coloquial de decir que alguien está loco), como al concepto de República Bananera, que es en parte la temática de la película.

Creo que para definirla me voy a autoplagiar y tomar prestado lo que dije de “Coge el dinero y Corre” de que es una comedia surrealista y delirante, llena de momentos cómicos, tantos que da la impresión, en algunas ocasiones de que estamos ante una colección de gags encadenados, como he dicho bastante surrealistas, que a una película con continuidad, como las del Allen más maduro. De hecho, la mayoría de estos gags son incluso sin diálogo, al más puro estilo del cine mudo, con una musiquita de fondo.

A pesar de esto, supongo que en una lectura más “sesuda” se podría llegar a la conclusión de que es una sátira frente a las dictaduras sudamericanas, y el intento de los americanos de controlarlos.

En esta ocasión Allen –no me acostumbro todavía a verlo joven- encarna a Fielding Mellish, en uno de sus personajes tan repetidos: torpe, sin talento aparente, socialmente inadaptado e inútil con las mujeres. Mellish trabaja de probador de nuevos productos. Atención a la primera escena donde testea un nuevo sistema de entrenamiento para ejecutivos.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Xyqm-wWnX0A

Un día conocerá a una atractiva chica Nancy (Louise Lasser), de la que evidentemente se enamora. Nancy es activista política y pronto dejará a Fielding, por mucho que este se empeña en unirse a todas las causas de ésta.

Entre estas causas está las protestas por un golpe de estado en la República de S. Marcos, donde se inicia la película, al más puro estilo de un acontecimiento deportivo (incluido el asesinato del presidente democrático por parte de los militares que toman el poder).

httpv://www.youtube.com/watch?v=Kqsda-1h_y8&feature=related

Fielding decide ir al país, donde será recibido por el presidente, que intenta simpatizar con los americanos –escena curiosísima también la cena de gala- aunque en realidad lo que quiere es acabar con él y fingir que han sido los rebeldes. Los rebeldes acabarán adoptando a Fielding, que se convertirá en un improbable revolucionario.

Tras otra serie de gags –atención al de Fielding como encargado de conseguir provisiones- la revolución acabará triunfando, no sin que el nuevo Presidente se vuelva casi peor que el anterior ¿Crítica implícita a Cuba?, así que Fielding será promocionado y le tocará visitar EEUU para conseguir algo de dinero para su “nuevo” país, al que ha de acudir “camuflado”, en otro surrealista disfraz, al más puro estilo Castro.

httpv://www.youtube.com/watch?v=ZQImqkYGaBk&feature=related

Una vez allí se verá envuelto en un juicio con otras escenas increíbles, aunque no tanto como el desenlace final, que no tiene nada que ver con la película pero puestos a pedir escenas surrealistas, no está mal como colofón.

En definitiva una comedia basada más en momentos puntuales, muy buenos eso sí, si estás dispuestos a ver gags surrealistas. Es más una especie de gamberrada, como si Allen no se tomará todavía en serio el oficio y estuviera experimentando.

Una película recomendada, totalmente en versión original, pues todos los actores de la república bananera, hablan en un extraño inglés con acento españolizado, que se pierde en la traducción.

httpv://www.youtube.com/watch?v=sYp9WtbMo2k

A FAVOR: La gran cantidad de gags, que demuestran la creatividad de Allen

EN CONTRA: Esos mismos gags le dan falta de coherencia a la película, pero quien ha dicho que tenga que ser totalmente coherente para entretener.

Puntuación: 7,5

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