Más allá de la Vida: Clint Eastwood se pasa a lo sobrenatural

Feb 11

Clint Eastwood nos vuelva a sorprender –y van ya unas cuantas veces- con una película que no se parece en nada, al menos hasta donde alcanza mi memoria, a cualquiera de sus anteriores obras, demostrando que a sus caso ochenta años sigue teniendo ganas de mejorar, y confirmándose, una vez más como un grandísimo director, algo mucho menos discutido que su talento como actor

Así esta vez no hay drama urbano (Gran Torino, ¿Million Dollar Baby?) ni cine bélico (Banderas de Nuestros Padres, Cartas de Iwo Jima), Thriller (Mystic River, Deuda de Sangre) Thriller Político (Poder Absoluto), Thriller Judicial (Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal), western (Sin Perdon), romántica (Los Puentes de Madison) o epopeya deportiva (Invictus), por citar algunos de los “palos” que ha tocado en los últimos quince años, y que nos demuestran su absoluta versatilidad. No, en esta ocasión la historia gira en torno a lo sobrenatural: en concreto a la vida allá de la muerte.

Es un tema arriesgado, pues se presta a la sensiblería, al amarillismo, a intentar “asustar” al espectador a golpe de banda sonora… en definitiva hay muchísimos elementos que pueden salir mal y hacer una película ridícula; pero no. El tema se trata con la elegante sobriedad marca de la casa y saca adelante, de una forma notable algo que no sé en otras manos como podría haber acabado. Bueno sí lo sé: fatal.

La película, además, está compuesta por tres historias independientes, que transcurren incluso en lugares diferentes (París, Londres y S. Francisco), con unos personajes, con un único punto en común: han sufrido experiencias cercanas a la muerte, o la muerte de alguien muy cercano.

Estas películas siempre tienen el aliciente añadido de ver como confluirán finalmente las historias, algo que esta vez –en mi opinión- transcurre de una forma totalmente natural y fluida, dando un cierre –que obviamente no comentaré- muy brillante.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Y4PJc_VaZzA&feature=related

Las historias son, más o menos, las siguientes.

Marie (Cécile de France) es una periodista francesa de mucho éxito que, tras sufrir una experiencia cercana a la muerte, quedará marcada por ésta. Su empleo se verá afectado y lo que en un principio iba a convertirse en un retiro para escribir un bestseller político se verá modificado cuando decida que quizás ese libro no es la mejor idea y se plantee nuevos horizontes, que no todo el mundo entenderá.

George (Matt Damon) adquiere el don de poder hablar con los muertos, tras haber estado clínicamente muerto. Él, lejos de considerarlo como un don, lo considera una maldición, tanto que renuncia a él, pese a poder ser un negocio lucrativo, prefiriendo el anonimato de un trabajo anodino en una fábrica.

Marcus, es un niño que se cría junto a su gemelo en un hogar desestructurado (ausencia de padre y con madre drogadicta), que verá como toda su vida se vendrá abajo, cuando su principal apoyo sufra un accidente.

Los personajes, que en gran parte de la película se sienten desgraciados irán sobreviviendo, evolucionando hasta poder superar, o al menos sobrellevar, sus problemas.

De vez en cuando vemos alguna de las “perlas” de Eastwood que es sorprendente la facilidad que tiene para la crítica o el alegato con unas pocas imágenes, que sin palabras lo dicen todos –personalmente creo, por ejemplo, que los últimos cinco minutos de Million Dollar Baby hacen más por la Eutanasia que tropecientos debates en la tele-. En este caso carga sin piedad, a través de la inocencia de los ojos de un niño herido contra todos los charlatanes que se aprovechan del dolor ajeno para lucrarse, en una de las mejores escenas de la película.

httpv://www.youtube.com/watch?v=2iNDLv3RqG0&feature=related

Los actores, en general, me han gustado. La chica, a la que no ubicaba, y que gracias a la IMDB he localizado en “Una casa de Locos” (entretenidísima película sobre un grupo de Erasmus en Barcelona), está elegante. Matt Damon sobrio, quizás un punto demasiado. Y la pareja de niños que han interpretado indistintamente a los gemelos, les plantan cara sorprendentemente a los “mayores”.

La banda sonora, como casi siempre en las pelis de Eastwood, me parece excelente. Con notas de piano sobrias y sutiles le dan seriedad al tema. En otras ocasiones se apoya en piezas muy famosas de ópera.

Para acabar diré que era un tanto reacio a esta película, pues la temática no es de mis favoritas, pero pensé que el director merecía el beneficio de la duda, y el resultado, aunque vuelvo a repetir es muy distinto a cualquier trabajo anterior, no me ha defraudado, así que la recomiendo.

A FAVOR: El encaje final de las historias; la banda sonora

EN CONTRA: Es un pelín lenta.

Valoración: 8 (entre otros aspectos por seguir querer aprendiendo e intentar sorprender al público)

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