Midnight in Paris: Woody Allen juega con la fantasía

May 30

Fiel a la cita anual acudí a la nueva entrega de una película de Woody Allen, a pesar de que reconozco que lleva algunos años un tanto irregular. Aún así, y por floja que sea la película –comparándola por supuesto con su propia filmografía-, siempre se suele encontrar alguna perla, que justifique la entrada. Sí, estas son de las que no descargo.

Además, había leído, sin entrar en argumentos, que era una de sus mejores películas. Después de verla no sé si diría tanto; pero sí que supera a varios de sus últimos trabajos como “Conocerás al Hombre de tus sueños”, “Vicky Cristina Barcelona” o “Cassandra’s Dream”.

En esta ocasión Woody vuelve a Europa (probablemente por el acuerdo al que llegó con Mediapro, para varias películas), y el escenario elegido es París, donde ya rodó en “Todos dicen I Love You”.

Así el principio de la película son unas postales -que quedan resultonas; pero que no aportan nada y que podrían haberse aprovechado para insertar los créditos- sobre diversos lugares, la mayoría emblemáticos, de la ciudad. Estas imágenes se acompañan con música -el Jazz al que tanto adora Woody- y los créditos, sobrios como siempre, que se superponen al primer diálogo.

En esta ocasión, como viene siendo habitual en los últimos años, Woody se limita a la dirección, sin aparecer en pantalla, aunque sí que existe “su personaje”, que en esta ocasión está interpretado por Owen Wilson. No soy un gran fan de Wilson, al que consideraba bastante encasillado; pero hay que decir que está muy bien, captando las manías y neuras de Allen como si fueran propias.

httpv://www.youtube.com/watch?v=uaKoiZlPKn0

Wilson es Gil Pender un escritor de guiones americano que se encuentra en plena crisis, pues a pesar de tener éxito en su trabajo, no le gusta nada. Se siente parte de un engranaje poco creativo, a pesar del gran éxito de público que tienen sus guiones ¿puya encubierta al cine comercial?, por lo que se plantea dejarlo todo para instalarse a escribir novelas en París.

Esto no convence demasiado –por no decir nada- a su prometida, Inez, una niña pija rica interpretada por Rachel McAdams (con el peor look que le he visto nunca).

Curiosamente Gil e Inez se encuentran en París, donde el padre de Inez, un rico empresario (algo también bastante habitual en las últimas pelis), que Allen utiliza para meter un par de puyas contra los republicanos (el personaje es un ferviente admirador de las tesis del Tea Party). Allí coincidirán ¡Que pequeño es el mundo! con una pareja de amigos de Inez (él es un antiguo novio) que se encuentran en la ciudad. Gil pronto se intentará escapar de esta pareja –él, Paul (Michael Sheen) es un pedante insoportable- y en una de estas escapdas de madrugada se encontrará transportado a los años 20, su época favorita. Sí, vale, esto es un spoiler; pero como pasa en los primeros veinte minutos, y ha aparecido en todos los lados, es difícil que quien tenga cierto interés en la peli no lo sepa ya.

En estas escapadas, que al revés que en Cenicienta siempre empiezan después de la medianoche, Gil se encontrará con la mayoría de sus ídolos como escritores: F. Scott Fitzgerald, Hemingway o verá su obra corregida por Gertrude Stein (que está interpretada por Kathy Bates), personaje también real en cuyo salón coincidían escritores e importantes pintores de la época.

httpv://www.youtube.com/watch?v=M7EkmTNnirI&feature=fvst

De esta manera Gil coincidirá también con Picasso, y una de sus amantes, Adriana (Marion Cotillard), de la que quedará prendado, Buñuel, Belmonte o posteriormente, y por casualidad en un bar, con Dalí (breve aparición de Adrien Brody, encontrándose mucho más feliz en esta época que en la suya, de la que cada vez se siente más distanciado, lo cual empieza a repercutir en su relación.

Sin embargo en uno de estos saltos, donde se rizará el rizo de los viajes en el tiempo, se dará cuenta de que esa fijación por otra época diferente es una constante en todo el mundo, y que lo único que provoca es la infelicidad. Este es, realmente, el mensaje de la película y que ha tratado magistralmente esta vez Woody Allen, dando una solución final, que resulta en cierto modo sorprendente –y que no diré- y deja la película mucho más cerrada, y con algo más de optimismo, que alguno de sus trabajos anteriores.

Personalmente me quedé con ganas de, por lo menos, quince minutos más, pues creo que no llega ni a los 90, aunque puede que sea por ser muy fan, ya que reconozco alargar la película en cualquiera de sus situaciones (presente-pasado) podría haberle hecho perder ritmo.

París es un personaje más, y la fotografía está bastante cuidada. Los actores están bien. Salí con la impresión de que el doblaje, sobre todo el de Mc Adams, era bastante malo. Después de ver el tráiler creo que ha sido un error no buscar la versión original, sobre todo con todos los personajes españoles que hay, a los que creo hubiera sido más gracioso ver que acento han elegido para ellos. No pasa nada, una excusa para revisitar la película dentro de algún tiempo.

Como curiosidad destacar que la Primera Dama francesa, la famosa Carla Bruni, también tiene un papel, aunque pasa bastante desapercibido y no deja juzgar si tiene talento.

En resumen, una comedia entretenida, que con el toque fantástico se sale un poco de la línea de Allen; pero que creo gustará tanto a los habituales del director, como a los menos fans.

A FAVOR: Ambientación de los años 20; las perlas que el director suele dejar siempre

EN CONTRA: El doblaje, por decir algo.

Valoración: 7,5

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