Annie Hall: Woody Allen en estado puro.

Nov 16

Hace unos meses me propuse revisar parte de la filmografía de Woody Allen, del que hemos hablado –y generalmente bien- varias veces en este blog. Comenté un par de sus películas antiguas: “Coge el dinero y Corre” y “Bananas”, dos de sus primeras obras.

Hoy nos toca una de sus mejores películas. Por una vez ¡Que raro! coincido con la crítica, pues la peli ganó 4 Oscars de los “gordos”: mejor película, mejor director, mejor guión original, y mejor actriz principal.

La película, que es del 77, contrasta con otras anteriores de Allen, como las dos comentadas anteriormente, pues pasa a ser más “seria”, y voy a ver si me explico.

Dentro del estilo personal y lleno de ironía de Allen, no se limita a ser una sucesción de gags, que se ensamblan para dar algo de coherencia a una historia. No, en este caso, la película tiene una línea clara, aunque Allen va dejando, eso sí, alguna de sus “perlas” habituales.

Ya empieza con toda una declaración de intenciones: el propio Allen en pantalla contando un chiste, pero que viene a reflejar su visión totalmente pesimista de la vida.

httpv://www.youtube.com/watch?v=cCucDCnsD-A

El personaje de Allen, Alvy Singer, es de los más “Allenianos” de todos, es decir, neurótico, complicado, irónico, un poco torpe, un personaje, que en mayor o menor medida hemos visto infinidad de veces, porque –supongo- es bastante parecido a él mismo en la realidad.

Alvy, como no podía ser de otra manera, es judío, lo que le da pie para unos cuantos gags, algunos de ellos centrados en la infancia del personaje y otros sobre la manía que tiene de que todo el mundo lo mira diferente o lo desprecia por serlo.

Alvy se gana la vida como cómico, tanto escribiendo guiones para otros (algo que he visto más de una vez en su filmografía), como actuando él mismo. Tiene unos cuarenta años, y después de dos matrimonios fracasados, se encuentra en una especie de crisis de la mediana edad.

Un día, a través de un amigo común, conoce a Annie (Diane Keaton) una chica con mucha vitalidad de la que quedará prendado. Annie tiene inquietudes artísticas: es aspirante a actriz, fotógrafa, cantante (Diane Keaton demuestra tener una voz más que aceptable). Empiezan a salir, y claro, el contraste entre personalidades es inevitable, lo que hace su ajuste complicado.

httpv://www.youtube.com/watch?v=GLJ2W6v_evY

Alvy, por ejemplo, está obsesionado con el tema de la muerte, e intenta que Annie lea sobre ello, sin que ella tenga ningún interés. Annie, por otra parte, está un poco acomplejada por no estar a la altura intelectual de Alvy, por lo que empezará a ir a clases nocturnas. Alvy –otra de las constantes en la obra de Allen, a la que siempre saca jugo con bastante cachondeo- se psicoanaliza desde hace 15 años y arrastra a Annie a ello, para descubrir que ella en cuatro sesiones ha conseguido más avances que él en sus quince años.

httpv://www.youtube.com/watch?v=DE3OYSVpycY&feature=related

Alvy, es un neoyorquino hasta la médula amante de su ciudad y, a pesar de que sabe que en Los Ángeles tendría más oportunidades para prosperar, se niega a ir a allí, mientras que a Annie le gusta la idea.

Es curioso como aparecen de contrastadas las dos ciudades: Nueva York, que vuelve a ser otra protagonista principal de la película, con grandes tomas –a mí las de la pareja paseando en varias ocasiones por la orilla del río, con el skyline al fondo me encantan- pero siempre más fría y gris; mientras que Los Ángeles es mucho más luminosa, soleada, con gente mucho más abierta y dispuesta a pasarlo bien.

httpv://www.youtube.com/watch?v=uSo9r10EhPM

La película se centra básicamente en los diálogos entre Alvy y Annie, aunque con alguna concesión “fantástica”, que recuerdan más a las primeras películas, como algún personaje que se mete en la conversación después de que Alvy le pregunte, o conversa con él. Estas apariciones puntuales contribuyen a “descargar” la trama principal, pues si no podría hacerse algo agobiante.

Lo curioso -o al menos a mí me lo parece- de la película es que, después de verla te queda una sensación de inquietante familiaridad con alguna de las situaciones que se han vivido.

httpv://www.youtube.com/watch?v=OHFxZrhj5-Q&feature=related

También resulta llamativo el paso del tiempo en los personajes. Así a Allen, pese a ser casi diez años mayor, no parece tan cambiado como Diane Keaton, que aquí resulta muy atractiva. Por cierto, los dos (Allen-Keaton) habían sido previamente pareja en la vida real.

No quiero spoilizar demasiado el desarrollo de la trama, aunque sí decir que podría considerarse que tiene dos finales: en uno Allen escribe una obra de teatro que replica su relación, aunque con un “ligero” cambio, y lo he entrecomillado pues una única frase puede cambiar el sentido de tantas cosas…

Ojo: Pequeño Spoiler. Entre mis escenas favoritas está una en la que Allen ve a Annie arrastrando a otra persona a ver un documental llamado “La Pena y la Piedad”, con el que Alvy estaba obsesionado y que a ella no le gustaba nada ver. Para mí, es uno de los mejores momentos de la filmografía de Allen.

httpv://www.youtube.com/watch?v=t_lP2Eh5kRI&feature=related

Después construye un epílogo, que no puedo resistirme a transcribir aquí, pues me parece uno de los mejores finales de sus películas. Medio en broma, medio en serio, y a través de un chiste en el que se reflexiona sobre el significado de las relaciones:

“Comprendí que era una persona estupenda y lo agradable que había sido conocerla, y me acordé de aquel viejo chiste, ya saben, el del tipo que va a ver al psiquiatra y le dice: “Doctor, mi hermano se ha vuelto loco. Se cree que es una gallina”. Y el médico le contesta: “Bueno, ¿y por qué no hace que lo encierren?”. Y el tipo le replica: “Lo haría, pero es que necesito los huevos”. En fin, creo que eso expresa muy bien lo que siento acerca de las relaciones entre las personas. ¿Saben? Son completamente irracionales, disparatadas, absurdas y…, pero, ah, creo que las seguimos manteniendo porque, ah, la mayor parte de nosotros necesitamos los huevos.”

Genial. Allen en estado puro, por lo que si te gusta su obra y no conoces esta película es imprescindible.

A FAVOR: Guion, personajes, vistas de Nueva York.

EN CONTRA: Por decir algo puede resultar densa a ratos.

LA ESCENA: Annie arrastrando a alguien a ver un documental que antes no le gustaba nada.

Valoración: 8,5 

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