De qué hablo cuando hablo de correr: (Haruki Murakami)

Nov 29

Con este libro me ha pasado algo curioso: lo había visto, había oído hablar de él y lo había tenido en las manos un par de veces para comprarlo. Sin embargo no me acababa de decidir.

Y es que, a veces, las opiniones ajenas pueden influir tanto positiva como negativamente. En este caso –y aquí vamos a hacer un apunte político, de los que, al menos yo hace ya tiempo que no hago- leí que era un libro que le había encantado al, afortunadamente ya por poco tiempo, Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, lo que no era, para nada, algo bueno.

Sí, supongo que se puede ser un nefasto gobernante y aún así tener cierto gusto por la lectura. También sé que Zapatero es aficionado a correr, y no por eso voy a dejar yo de hacerlo. Incluso podría asegurar que tampoco me haría especial ilusión querer leer un libro que Rajoy, recomendara; pero comprended mi inquietud.

Así que al final recurrí a otra táctica, que pudiera ayudarme a decidir mejor: compré el libro, y dejé que alguien de cuyos gustos sí que me fío –en este caso mi padre- lo leyera antes, sin mencionar a Zapatero, pues creo que podría haber influido también en su opinión. Como su opinión fue buena, decidí –al fin- leerlo.

Sí, otra vez me extiendo en esta intro, aunque los habituales ya sabréis que es una especie de “marca de la casa”.

El libro, el primero que leo del autor es un libro curioso, pues se sitúa a medio camino entre un ensayo y unas memorias, pues aunque el núcleo principal son dos actividades muy diferentes, y en cierta manera antagónicas: correr, por un lado y la literatura, o más en concreto el proceso de creación literaria por el otro.

Así, el autor empieza hablando de las experiencias que ha tenido como corredor durante más de veinte años, bastante notables para tratarse de un aficionado, pues ha corrido más de veinte maratones, además de una ultramaratón de cien kilómetros y varios triatlones. Además, todo esto no lo realizó en su juventud, sino a partir de la treintena, y sigue realizándolo con más de cincuenta años, consiguiendo marcas, que aunque a él le parecen pobres están bastante bien para tratarse de un aficionado.

También relaciona correr con su proceso de creación literaria, pues le permite evadirse durante algún tiempo y por otra parte le proporciona algo de actividad para contrarrestar las numerosas horas que pasa escribiendo, ya que no se considera –a pesar de ser un escritor reconocido, y con bastante éxito- especialmente talentoso, sino más bien constante, siendo ese uno de los motivos por los que cree que ha podido llevar a cabo las actividades que ha llevado.

No hay una cronología muy clara en el libro, que escribe en determinados momentos a lo largo de año y medio. En un mismo capítulo puede estar contando su plan de entrenamiento de ese momento (llega a correr más de 300 km en un mes, lo que para la gente que es aficionada le dará una idea del grado de implicación. Yo, por ejemplo, en mis mejores momentos apenas he llegado a la mitad de esa distancia), y al momento está contando algún capítulo de su juventud, o de su actividad literaria.

A lo largo del libro, que no es muy largo –unas 230 páginas en la edición que he comprado- asistimos a algunos de los momentos más significativos suyos como corredor o tritaleta, que incluyen su primera maratón, que resulta bastante “sui generis”, pues aprovechando unas vacaciones en Grecia corre la “Maratón clásica” entre Atenas y la ciudad de Maratón (en realidad cuando es organizada es Maratón-Atenas), él solo sin ser una carrera organizada.

Este detalle ya nos debería dar alguna idea sobre la especial naturaleza del autor.

Además, para alguien que ha corrido, se sentirá identificado con alguna de las experiencias o emociones que se sienten al correr, que muchas veces son difíciles de explicar y oscilan, a veces incluso con gran rapidez, entre el amor y el odio. A mí, personalmente, me ha gustado mucho un lema de algunos corredores que dice: “El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional”, pues creo que capta, en gran medida, la naturaleza del asunto.

A pesar de no ser un libro largo, por su estructura de ensayo, sin ningún lugar al diálogo, en ocasiones puede hacerse algo denso. Requiere algo más de concentración que otras novelas. En mi caso, que igual no he estado del todo concentrado en el libro durante la lectura, ha habido pasajes que he tenido que repetir; pero creo que es más cosa mía que del libro.

Yo creo que me atreveré con alguno más del autor, aunque empezaré por alguna colección de relatos, antes de pasarme a las novelas, que creo que son bastante “tochas”

Como conclusión final, me parece un libro curioso, y totalmente recomendable para todos aquellos que alguna vez han corrido como hobbie. A los demás, también creo que puede gustarles, o por lo menos ayudarles a entender a todos aquellos que corremos.

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2 comments

  1. Carlos Martel /

    Gracias por el artículo. Buscaré estas navidades el libro y me lo compraré sin duda (para que no se queje el japonés ni la SGAE).

    Me parece muy acertada la reflexión acerca del libro y Zapatero. Salvando las distancias me ha pasado igual con los polos de la marca Fred Perry. Para mí todo un símbolo británico y un poco retro….me encantan vaya….como a los cabezas rapadas. Esto me ha frenado mucho tiempo y me ha obligado (ahora ya están universalmente admitidos y nadie dice nada) a dar muchas explicaciones y a utilizar argumentos como el que utilizas tú (no por que le guste a Zapatero me tiene que disgustar a mí), que a la postre, ha sido el definitivo para vestir como a mí me gusta y ya está (supongo que los etarras también usan ropa interior, no?).

    Por otro lado, deduzco que tanto tú como el autor asumís que los corredores tenemos un poco de masocas. Yo creo que no. Es decir, cualquier actividad humana supone esfuerzo y para mí, levantarse por la mañana en invierno, duele mucho más. Lo dicho, dolor y sufrimiento, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, corramos o no.

    Salú

  2. Rick /

    Amigo Martel, no te había leído. No sé porque pero la dirección que me avisa de los comentarios, que es la propia de EHA, no va demasiado bien. Siento la tardanza.
    Pues sí, me parece un buen ejemplo el de Fred Perry, pues aunque en el fondo nos debería dar igual, uno se cansa de dar explicaciones, y al final con tantas otras opciones válidas…
    Respecto al “masoquismo” que supone el correr, pues sí algo de eso hay.
    Evidentemente, si lo haces es porque te gusta, o te relaja (en épocas de tensión laboral me venía muy bien, e incluso corriendo, o haciendo deporte he encontrado solución a algo que en el trabajo no la veía), pero no deja de ser algo que requiere, al menos, fuerza de voluntad.
    Levantarse por la mañana en invierno es una putada; levantarse una hora antes para ir a correr (algo de lo que soy incapaz) palabras mayores.
    Años ha, corrí en enero y febrero por Madrid, a partir de las 19.00, y algo masoca has de ser, pues muchos días rozabas los 0 ºC, por lo que los diez primeros minutos (además yo corro por costumbre en pantalón corto) eran muy jodidos. Algo masoca se ha de ser.
    Últimamente igual lo de “sufrir” lo he aparcado algo más, y cuando me noto cansado, o el pulsómetro me lo dice paro un poco; pero por ejemplo, ayer, último día que corrí, aunque hacía buena temperatura el aire molestaba y te aseguro que en casita leyendo un libro se estaba mejor, por lo que llámalo como quieras, masoquismo, fuerza de voluntad, pero evidentemente te ha de gustar…

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