El Índice del Miedo (Robert Harris)

Nov 23

Robert Harris es un autor variado. Si bien la mayoría de sus novelas se enmarcan dentro de lo que vendría a ser el thriller, las ha presentado desde diversos ambientes. Así, la primera que yo le recuerdo, ya hace bastantes años es Patria, una policiaca ambientada en una Alemania en la que Hitler ha ganado la II Guerra Mundial y por lo tanto la mayoría de sus crímenes han sido silenciadas. También escribió Enigma, que fue llevada al cine o “El Poder en la Sombra”, que ya comentamos aquí hace algún tiempo. Además, también ha escrito un par de novelas inspiradas en la Antigua Roma, así que como veis la temática es variada, y he de reconocer que se hacen amenas.

Por eso me decidí por su última novela, que –siempre según la sinopsis- prometía ser un thriller ambientado en el mundo de las altas finanzas y los “hedge funds”, un tipo de fondos de inversión de alto riesgo, que pueden ser tremendamente rentables o llevar a la ruina a sus inversores.

 

La novela, ambientada en Ginebra -hecho que al parecer obedece a una realidad en la que altos ejecutivos de la “City londinense” están mudándose allí por sus impuestos más bajos- nos presenta a Alex Hoffmann un físico americano reconvertido en programador de algoritmos automáticos de software finicnciero, que es asaltado en su mansión de altísima seguridad y escandalosamente cara recién adquirida.

Todo esto sucede la noche anterior a una importante reunión en la que junto a su socio Hugo Quarry –un financiero que años atrás ve el potencial de Alex, convenciéndolo para que abran su propia empresa- han de presentar su última versión del Algoritmo, el Vixal-4, que supone una gran mejora en el software de gestión automática. Con esta operación esperan captar más de 1.000M$.

Alex, que siempre ha sido un “genio en las nubes” aparece especialmente perturbado, y empieza a creer que está siendo víctima de una persecución. Mientras tanto Hugo, un gran vendedor intentará dejarlo pasar para hacerse con la pasta.

Todo esto tiene lugar un día en el que el Vixal, que es capaz de “tomar sus propias decisiones”, a partir de información disponible online está tomando una serie de posiciones de altísimo riesgo, y que suponen jugar en contra de la tendencia del mercado. Es como si estuviera previendo un auténtico “crack” bursátil, que ninguno de los operadores ve.

A partir de aquí podría seguir; pero me cargaría el resto de la novela, aunque en cierto modo se intuye.

Harris reconstruye, con gran realismo, un escenario que, a pesar de que puede sonar a ciencia ficción, creo que está más cercano a la realidad –evidentemente, con las dosis de exageración que le permite la novela, de lo que podría parecer.

Además, hay algunas ideas que quedan implícitas que darían para más que un debate sobre finanzas y el “peso” que están tomando las finanzas cuantitativas, operaciones especulativas que ejecutan programas automáticamente y que consisten en decenas de miles de operaciones que ocurren en décimas de segundo para aprovechar diferencias infinitesimales en precios, y que consiguen beneficios, gracias a su masivo volumen.

Se podría argumentar que todo este tipo de operaciones “infla” precios y están totalmente desconectadas de la economía real, dando lugar a “burbujas especulativas” o “beneficios irreales”. Sin embargo, no creo que sea este ni el momento, ni el lugar para ello.

A mí, particularmente, me sorprendió un dato que da el autor, y que tiene toda la pinta de ser cierto, y es que cuando se canceló, a mediados de los 90 un proyecto de acelerador de partículas en EEUU una generación de jóvenes físicos teóricos aprovechó todo su talento para dedicarse a programar software financiero en Wall Street, con lo que la ciencia probablemente salió perdiendo y no tengo claro que las consecuencias a nivel social, por lo que aportaron sean positivas, pues creo que la diferencia entre la economía “real” y la “financiera” es más amplia de lo que debería ser recomendable.

Como he dicho, y me he extendido demasiado, no es el momento, aunque sí que lo es para recomendar la novela, que no es muy técnica, es entretenida y se puede leer casi de un tirón, pues son 330 páginas con letra generosa.

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3 comments

  1. JIB /

    Aun no he leido el post, porque lo tenía pedido para reyes.
    Tengo la mitad del libro leído y creo que me va a decepcionar.

  2. JIB /

    Efectivamente, me ha decepcionado.

    Me ha parecido previsible, poco original y además, y esto es algo que me jode sobremanera, da la impresión de que lo deja sin terminar, no remata la historia.

    Nos quedamos sin saber el desenlace final de los dos protagonistas principales del libro. Vamos, que si lo ha hecho para sacar una segunda parte no seré yo el que gaste ni un duro para leerla.

  3. Yo creo que sí que se cierra la historia, de una manera rápida y un tanto chapucera, eso sí; pero se cierra. Además, se cuenta en pasado, por lo que es como si se reconstruyeran los hecho, así que creo que lo de la segunda parte está descartado, por no hablar de ser la primera que le recuerdo al autor.

    Lo de previsible, pues sí; pero porque hemos leído alguna novela parecida, sobre el control de las máquinas sobre las personas, con tintes apocalípticos.

    Creo que te jode más, que podría haber sido una muy buena novela, si hubiera tratado más el tema de la finanza especulativa; la imposibilidad de detener la “bola de nieve”, en plan avalancha, en que se está convirtiendo parte de la economía; o como los “quarks” se convierten en “quants”; pero creo que le faltan tablas para esto, por no hablar de que es más material de ensayo técnico, que de bestseller, ensayo que por cierto creo que disfrutaríamos, ¿no crees?

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