House of Cards: El Kevin Spacey más maquiavélico

Apr 27

Nota: este post está escrito sin leer el de Dani. De hecho, estaba a medio escribir cuando he visto que Dani había hecho el suyo, así que en vez de tirarlo, he decidido publicarlo, y así hay dos puntos de vista diferentes sobre un mismo tema.

Últimamente, el tema de la política -en el aspecto de la ficción- está bastante presente en el blog. Así en pocos posts, aunque ha sido más una cuestión de coincidencias, lo hemos visto en una peli, “La Trama”, y otra serie, Boss, parecida pero a la vez bastante distinta a la que hoy nos ocupa: House of Cards.

Es una serie de la que había oído hablar y con opiniones contradictorias; pero que había que considerar: Kevin Spacey, como protagonista, y productor y David Fincher, que además de ser también productor se ha puesto detrás de la cámara en un par de episodios, debían suponer una garantía. Y aunque tardé en empezar a verla, una vez que lo hice me he tragado los trece episodios en poco más de una semana, y eso que los he racionado .

house of cards

El título, si se traduce literalmente -creo que aquí el plus, que es de los que mejor trata las series, ha respetado el original- no dice demasiado ¿Casa de cartas? Si lo cambiamos por el de Castillo de Naipes, ya puede dar alguna pista más, pues es la premisa de la serie: una estrategia, maquiavélica, cuidadosamente diseñada, y de la que como espectadores no vamos a ser conscientes hasta el final, que en cualquier momento, si falla alguna de las numerosas variables, por pequeña que sea, puede derrumbarse por completo.

El protagonista Frank Underwood, Spacey, es uno de los políticos más influyentes en el capitolio, donde ocupa un puesto en el que coordina a los congresistas demócratas, que además son los que gobiernan. Peso pesado en el partido ayuda a ganar la Casa Blanca a los demócratas, y como tal espera su premio: Secretario de Estado (nuestro equivalente a Ministro de Asuntos Exteriores). Sin embargo, el presidente ignora su promesa, y es ahí cuando empieza a desarrollar su maquivélico plan. Sin embargo, en vez de buscar la venganza más fría se hace imprescindible, a partir de solucionar problemas que se le presentan al gobiernos, problemas que se encarga él personalmente de crear, a base de manipular a otros.

httpv://www.youtube.com/watch?v=ULwUzF1q5w4

Frank está casado con Claire (Robin Wright, de la que no me acaba de gustar el estilismo, aunque reconozco que le va para dar la imagen de mujer dura) y ambos tienen un matrimonio que muchas veces es más parecido a una relación mercantil que a una de pareja. Sí, se quieren, o al menos eso dicen y no se engañan, en el sentido de que si tienen amantes se lo cuentan tranquilamente a su pareja. Actúan como un equipo, conscientes de su poder, y disfrutando de él. Él está entregado a su causa: medrar lo más posible en política, mientras que ella se “entretiene” dirigiendo una ONG.

Aparte de los personajes principales hay una galería de secundarios bastante interesantes: Zoe Barnes (Kate Mara) es una joven y ambiciosísima periodista que se presta al “juego” de Frank, con tal de tener notoriedad; Doug Stamper (Michael Kelly) es el segundo de Frank, un apoyo leal, y que no cuestiona la moralidad de su jefe, a pesar de conocerla perfectamente; el congresista Peter Russo (Corey Stoll) es un joven político, cuyas múltiples adicciones aprovechará Frank para que sea un peón en su plan maestro; Remy Danton (Mahershala Ali) es un “lobbista” profesional, cuyo principal cliente es una multinacional petrolífera, que intenta influir sobre la mayoría del capitolio, incluyendo a Frank.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Vx_LwDiXeJE

Aparte de estos hay una gran multitud, incluyendo papeles para el Presidente, su Jefe de Gabinete, el Vicepresidente y numerosos políticos.

La serie muestra la cara menos amable de la política. Esa en la que sólo importan los intereses personales, que es un juego de poder, en el que sólo importa el fin, sin que se juzgue para nada la moralidad de los medios empleados para conseguirlo, y donde nadie es “bueno”.

Frank es un auténtico hijo de puta. Un lobo; pero vive en un mundo de lobos, en el que o eres más listo o te destrozan, y al no haber nadie, consigue no caer simpático; pero sí no ser un personajes odioso. Al menos para mí no es muy diferente del resto de los personajes.

httpv://www.youtube.com/watch?v=HsN0Ze9Vwso

Además, la serie utiliza un recurso poco habitual, que son los monólogos a la cámara del protagonista, para ir explicándonos parte de su plan, o las opiniones que tiene de los que le rodean. Es extraño, y en ocasiones es el punto hasta cómico en una serie, que por lo demás es muy seria.

Otro grupo que no sale muy bien parado es el de la prensa, a la que lo único que le importa es generar notoriedad sin importar la vida de quien puede destrozar por medio.

Y como esto ya está quedando bastante largo, un par de pinceladas más y lo dejamos.

Las interpretaciones son, en general, muy buenas. Spacey, pelín sobreactuado a veces; pero se lo puede permitir. Ayuda que los guiones estén muy currados y los personajes estén bien perfilados.

La producción es buena. Se nota que se ha puesto bastante pasta, y si no luce muchísimo.

httpv://www.youtube.com/watch?v=PnlafTs7nos

Por último, y como curiosidad, esta serie, que en estados unidos se ha estrenado en Netflix, una plataforma de pago en Internet, es decir, streaming puro y duro todo de una. No ha habido que esperar cada semana a un episodio, pues se colgaron todos a la vez. Cuanto menos interesante.

Ah, sí. La serie tendrá una segunda temporada. ¡Bien!

A FAVOR: desarrollo de los personajes, guión, historia

EN CONTRA: los “monólogos”, que puede que no gusten a los “puristas”. A mí me parecen curiosos.

Valoración: 8,5

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