House of Cards, inmenso Kevin Spacey

Apr 24

Menos que ser profesor siempre se ha visto como un trabajo de vagos, muchas vacaciones y poco trabajar porque las editoriales te dan el libro hecho. Nada más lejos de la realidad, llevo casi 5 meses sin escribir aquí “gracias” al poco trabajo que tenemos, por cierto, es una entrada que espero publicar dentro de poco acerca de la implantación de los iPads en la educación… Dicho esto, House of Kevin Spacey.

El compañero Rick os ha hablado largo y tendido de Boss AQUÍ y siguiendo sus consejos comencé a verla. La verdad es que es buena, lo admito, pero no ha sabido atraparme -y mira que el personaje principal es bueno- pero la veo muy lenta y un poco pesada, todo lo contrario que House of Cards que se basa en una adaptación de la novela homónima de Michael Dobbs.

Sólo la música de la intro ya gusta, aséptica, mostrando imágenes de la capital estadounidense como un espectador que no duerme pero escrutando todo lo que sucede en ella.

httpv://youtu.be/DbWcdaeYrsI

No sé por qué pero los temas políticos y judiciales en las series están muy conseguidos, especialmente en esta serie y en The Good Wife o Suits y aunque te pierdas con los términos específicos de cada uno. En Estados Unidos lo más complicado es entender correctamente que dos “bandos” existen en política, liberales, demócratas, republicanos… toda una fauna que ya te hace perder un poco el rumbo al no saber a quién apoyan cada uno de ellos.

Lo importante de esta serie es, por una parte ver a Robin Wright -La Princesa Prometida- como Claire, mujer manipuladora y sabedora de la vida que lleva y de lo que hay que hacer para mantener el status social y político que viven. Es consciente de todo lo que ha dejado apartado, una vida con amor, con hijos, con un marido… está casada con Francis Underwood -Kevin Spacey- un hombre muy ambicioso, revanchista, congresista y sobre todo, político. No busca la riqueza económica como los bastardos que pueblan el ecosistema español, estos políticos ambicionan el poder, el mandar, el hacer y deshacer, pero no el dinero, igualito que en España con los aPPestosos o lo PSomierdistas, pero a Underwood le mueve una revancha personal y sacará todo su arsenal para hacer pagar a quienes lo han traicionado.

Vale, y ¿qué la hace más especial todavía? El ritmo por supuesto y las intrigas políticas pero lo mejor… la ruptura de la cuarta pared que es como se llama en lenguaje de cine, es decir, el personaje se dirige a cámara expresándole sus pensamientos o el por qué de sus actos, algo magistral en la serie y perfectamente insertado en las secuencias.

Es una serie para ver y seguir, dirigida por algunos de los más grandes como David Fincher o Joel Schumacher y portagonizada por un elenco de secundarios realmente bueno -especial atención al segundo de Francis, Doug Stamper, protagonizado por Michael Kelly – no recordaba un papel tam bueno de este actor. Son sólo 13 capítulos en su primera temporada y es de esas de las que ves dos o tres capítulos sólo por lo buena que es y no porque nos deje en un cliffhanger (dejarnos en suspense) al final de cada capítulo.

httpv://youtu.be/ULwUzF1q5w4

ME GUSTA: La música y lo cabrón y retorcido que es Francis Underwood.

NO ME GUSTA: El lío que me causa la nomenclatura política americana, no acabo de aprendérmela!

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2 comments

  1. Me has pillado con un post medio escrito, y que he acabado antes de leer este, para dar mi punto de vista sin influencias.
    Un pequeño matiz: Frank es Congresista, no Senador. Sí el sistema americano es complejo, y como además, no has visto “The West Wing”, a pesar de que es de nuestro admirado Sorkin, te falta el master en política americana…

  2. Paso, que aprendan ellos primero dónde está España! 😉

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