El póker del mentiroso (Michael Lewis)

May 16

No hace mucho os hablamos de “La Gran Apuesta”, una novela que hablaba como unos pocos se habían hecho multimillonarios en esta época de crisis “apostando” contra lo que creían una incongruencia en los mercados financieros que pocos más veían.

Como el libro, a pesar de ser un poco pesado, me gustó empecé a investigar un poco sobre su autor y descubrí que se había hecho famoso, hace unos veinticinco años por un libro en el que contaba su experiencia como trabajador de Salomon Brothers uno de los  bancos de inversión más famosos de Wall Street a mediados de los 80, y que acabaría despareciendo; primero por ser absorbida y después por una serie de escándalos que “aconsejaron” borrar un nombre, que fue respetado durante casi 100 años.

El poker del mentiroso

Por este banco pasó (según la wiki, gente como Warren Buffett o Michael Bloomberg, multimillonario y alcalde de N. York) y según aparece en este libro algunos de sus empleados de los 80 le sirvieron de “modelo” a Tom Wolfe para la “Hoguera de las Vanidades”.

El póker del mentiroso cuenta la historia personal del propio autor, que después de acabar un master en la London School of Economics, por una serie de casualidades acaba siendo contratado allí, algo que no esperaba, pues a pesar de su master él no había estudiado económicas, sino Historia del Arte, en Princeton eso sí. A pesar de eso, se da cuenta de que la “pasta” está en la banca de inversión y Salomon en esa época era el sitio más prestigioso para ir.

Él siempre se sentirá como en un mundo que no es el suyo, y que de hecho no tardaría en abandonar -esto no es spoiler, pues es precisamente un libro de espías en el que la trama sea importante- a pesar de que “encajaba” muy bien para los estándares de la compañía, es decir, ganó bastante dinero, como vendedor de bonos en Londres.

El libro se divide en dos partes claramente diferenciadas y que se van alternando: una más personal, en la que cuenta su experiencia propia y otra en la que habla del proceso que había hecho a Salomon el banco de inversión de referencia, líder en innovación de productos, y cuyos empleados eran “robados” por la competencia a cifras mareantes. Si tiramos un poco del hilo, se puede decir que fueron los que sentaron las bases de un modelo que se ha mostrado débil y ha traído más de un disgusto a la estabilidad financiera en los últimos años.

La parte de “memorias” es más entretenida –es menos técnica- y por lo tanto más “para todos los públicos” y nos lleva desde el programa de formación de la empresa, donde un centenar de jóvenes de veintipocos, contratados en aquella época con sueldos superiores a los de los catedráticos universitarios se “prepara” para su nuevo trabajo, en un ambiente más similar al de un instituto que al de una empresa “seria”. De ahí a cada uno se le asignará un puesto, en el caso del protagonista vuelve a Londres, donde había estudiado y se convierte en un exitoso vendedor, aunque reconoce que la mayoría de las veces no sabía qué estaba haciendo. En ese sentido creo que es un poco modesto, pues así como quien no quiere la cosa habla sobre un producto que “crea” con un colega, un derivado sobre tipos de interés, que es hoy un estándar en el mercado.

La parte de la historia de Salomon se centra en alguno de los ejecutivos principales, y como están más motivados por sus propios egos y batallitas de poder, que en la gestión de una firma de referencia a nivel mundial. De hecho la imagen de la mayoría de ellos roza la psicopatía. De ahí el título del libro, basado en un juego, muy parecido al mentiroso de las cartas; pero basado en la numeración de los billetes, que juegan los operadores con “pelotas”, que suelen ganar casi siempre al máximo ejecutivo de la firma.

Habla también de la época en que precisamente Salomon crea la titulización de activos, préstamos hipotecarios, que es el origen de toda la crisis subprime, y como este tipo de productos se esxtiende rápidamente por todo el mercado financiero, que sufre su mayor transformación en esa década, la de los 80 en la que los volúmenes de negociación se incrementan espectacularmente –los bancos de inversión cuanta más pasta mueven más ganan, pues van a comisión de cada movimiento.

Uno de los aspectos más curiosos, o que al menos más rompen la imagen que yo tenía de esa época –imagen quizás distorsionada por pelis como Wall Street- es que la mayoría de los “tiburones” de la época negociaba con bonos, públicos o privados, y no con acciones. De hecho, los encargados de las acciones son vistos, tanto en Salomon, como en el resto de los bancos de inversión como segundones. La pasta, y la gente buena de verdad, está en los departamentos de bonos.

Si bien no es un libro “para todos los públicos”, sí que creo que es ilustrativo de una época y puede resultar, cuanto menos curioso, para gente con curiosidad sobre el mundo financiero.

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2 comments

  1. hola un favor me pueden enviar el libro completo de michael lewis por favor!!!

  2. Hola, nosotros no compartimos enlaces así como así, tienes webs como epubgratis donde puedes conseguirlo. Gracias!

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