Defender a Jacob (William Landay)

Aug 08

Hoy nos toca libro, pues repasando la lista de posts veo que hace un mes y medio que no traemos ninguno.

Vamos a valorar un thriller judicial, un subgénero en si mismo, que suele tener bastante éxito, y que coloca a algunos de sus autores más características, John Grisham es para mí el ejemplo más claro, en los top de la lista de éxitos.

También es un género bastante cinematográfico, bien sea “heredando” historias de novelas, bien con otras originales.

Defender a Jacob

Supongo que es en parte gracias, o mejor dicho como consecuencia del sistema de jurados, que -si todo lo que aparece en las novelas y pelis es cierto- se presta bastante a las actuaciones un tanto teatrales de defensa y fiscalía, para convencer al jurado (a propósito de este tema hay un par de reflexiones interesantes en la novela. Además, también existe un componente “politizado”, aunque en un sentido diferente al nuestro, ya que cargos como la Fiscalía del Distrito suelen ser tradicionalmente “trampolines” para un salto a la política de más alto nivel (algo que también se menciona en la novela.

El autor debe saber algo de todo esto, ya que él mismo, antes del éxito literario fue Fiscal del Distrito.

Después de la intro de rigor vamos a hablar un poco, introduciendo la menor cantidad de spoilers (no más que los que se podrían encontrar en un resumen de contraportada) del libro

Andy Barber es ayudante de Fiscal del Distrito en un condado residencial cercano a Boston. Es un profesional respetado, que acaba de entrar en los cincuenta y que nunca ha sentido el menor interés por la política, a diferencia de otros miembros de su oficina.

Un día, en el mismo lugar que vive –la típica comunidad de los “suburbs” de una gran ciudad: tranquila con buenos colegios para los niños y bastante bosque alrededor aparece un adolescente muerto, de manera violenta, de camino al colegio.

Toda la comunidad -incluido el propio Andy que tiene un hijo de la misma edad ,14 años, y que va al mismo colegio que la víctima- queda en shock. Andy asume, como es habitual, el mando en la investigación, hasta que es rápidamente apartado, pues se descubre que su hijo Jake es uno de los principales sospechosos del crimen.

La vida de su familia quedará marcada desde entonces, pues la presunción de inocencia, al menos socialmente, es inexistente. Al mismo tiempo, Andy empezará a descubrir aspectos de su hijo un tanto inquietantes, pues hasta entonces lo tiene por un adolescente “normal”, que intenta pasar un poco desapercibido, en la “jungla” de su instituto.

Andy deberá pasarse al “lado opuesto”, contratando un buen abogado defensor (algo que dicho sea de paso no es barato en EEUU) para probar la inocencia, o al menos la “no culpabilidad”, el matiz es importante, de su hijo, ya que según la Ley de Massachussetts se le debe juzgar como un adulto y puede ser condenado hasta a Cadena Perpetua.

La novela, de la que ya no desvelaré nada más concreto, es un buen thriller judicial. A mí me ha recordado bastante -supongo que porque el personaje principal, Andy, que también actúa de narrador, es un fiscal- a Presunto Inocente. Sin embargo, llega a una capa psicológica más profunda en el tema de las relaciones familiares.

Aquí nos encontramos a dos padres que quieren a su hijo; pero que un momento dado se dan cuenta de que su “niño” se ha convertido en una persona desconocida para ellos, y aunque no lo admiten no acaban de tener clara su total inocencia, pues hay indicios más que sospechosos. La acusación de Jake marcará un antes y un después en sus vidas, que desde entonces no van a ser nunca igual.

Además, el autor aprovecha para hacer ciertas reflexiones sobre el sistema judicial y algunas de sus tendencias, o más bien teorías actuales como la de admitir que la violencia puede ser algo genético, y por tanto inevitable,  frente a la tesis tradicional de que siempre hay elección. Todas las ideas que expone quedan bien ensambladas en la trama, que se extiende en unas 500 páginas, que no se hacen largas para nada.

La historia está siempre contada por Andy, aunque en algunos pasajes aparece en forma de Testimonio ante un Gran Jurado, por un asunto que no llegamos a conocer hasta el mismo final de la novela. Un final que como mínimo hay que decir que resulta sorprendente, que por supuesto no comentaré.

En resumen, una buena opción para bajar a la playa, o a la piscina (la edición que tengo yo es de bolsillo que siempre ayuda) este verano.

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