Open (Andre Agassi)

Mar 16

La biografía, que en este caso además es autobiografía, no suele ser un género al que recurra a menudo, aunque he de reconocer que las pocas que he leído, quizá porque era gente de la que me interesaba conocer más, siempre me han gustado.

En este caso el libro no fue una elección personal, sino un regalo, aunque no ha podido ser más acertado, y es posible que de haberla visto hubiera acabado comprándola también.

open

Agassi siempre ha sido un personaje controvertido. Recuerdo la primera vez que lo vi, debió ser en un Roland Garros en la última mitad de los 80, cuando llamaba la atención por su pelo largo y con mechas, pantalones vaqueros cortos y camisetas de colores que llamaban la atención en el tenis de aquella época (ahora estamos más acostumbrados, sobre todo con alguna combinación de las que llevaba Nadal hace unos años, y que parecían elegidas por su peor enemigo), perdón, que me voy por las ramas.

Decía que siempre había sido controvertido, y que además le tocó compartir generación con uno de los grandes de siempre, Pete Sampras, que evitó que su carrera –ya de por sí buena- luciera algún que otro Grand Slam más.

El libro, que viene firmado por él, aunque en las notas finales reconoce, agradece, y da también todo el crédito a un periodista -que lo ayudó, a través de una serie de entrevistas que servirían para darle forma- empieza por el final, y me explicó: en su último torneo como profesional y con una aseveración, cuanto menos sorprendente: que él en realidad odia el tenis, y a pesar de todo lo que ha conseguido es algo que siempre ha odiado.

Todo se empieza a entender cuándo empieza a hablar de su niñez, en la que un padre obsesionado con hacer de él una estrella (tanto que elige la casa familiar únicamente porque el tamaño del jardín le permite construir una pista de tenis) y le obliga a entrenar hora tras hora con una máquina lanza pelotas, especialmente modificada para lanzar la bola a más velocidad de la habitual.

Entre las horas de entrenamiento, y desde luego un talento natural, pronto empezará a destacar y será enviado a la academia de Nick Bollitieri, la más prestigiosa del país, en la que una estancia que en principio va a ser breve –su padre no podía costearla más que un par de meses- se acaba convirtiendo en permanente, una vez que se descubre el potencial del niño.

Ahí será donde se “rebele” haciéndose mechas y poniéndose pendiente, algo que será tolerado, mientras siga ganando, pues a pesar de su odio hacia el tenis, su odio a la derrota es todavía mayor.

Podría seguir, pero la historia, a poco que se sea un aficionado, es conocida, incluidas sus conquistas sentimentales fuera de la pista.

Sin embargo, pese a ser conocida es una delicia leerla contada de una manera fresca, sin adornos, ni delirios de grandeza por lo conseguido. No, es una historia de una sinceridad brutal –de hecho la publicación causó controversia cuando reconoció el uso de drogas, recreativas, y que el positivo que dio fue “tapado”, después de una argumentación, que según él era una pura mentira- en la que cuenta lo bueno y lo malo, sin exagerar lo primero, ni esconder lo segundo.

A mí me ha encantado, y aunque no se sea un gran fan del deporte en general, o del tenis en particular, creo que puede resultar interesante para un amplio espectro de público.

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