Mad Men (T7.2): Despedida en lo más alto

May 28

Hace un año, más o menos, avisábamos –en este post, que siempre está bien hacernos algo de publi- de que el final de Mad Men había quedado aplazado, por esa “extraña”, pero supongo que bastante rentable, decisión de AMC de “partir” su última temporada, al igual que su “hermana” (en cadena) Breaking  Bad, o en su día “Los Soprano”, serie en la que estuvo también bastante implicado Matthew Weiner, “padre y mente pensante de Mad Men”.

El tiempo ha pasado y aquí estamos otra vez, ya sin solución de continuidad para esta serie, que la crítica considera de forma bastante unánime –aunque en la blogosfera hay bastante discusión sobre el tema- como una de las más grandes de los últimos tiempos.

Mad men 7.2

Como cada serie que despierta gran expectación siempre hay creado cierto temor –sobre todo si eres fan como es mi caso- al cierre, pues un mal cierre, si bien no empaña una brillante trayectoria, sí que puede dejarte con cierto mal sabor de boca.

En este caso, aunque dedicaré un apartado especial, al final del post -para que tú, lector que has llegado hasta aquí- si quieres seguir leyendo no te veas interrumpido por los spoiler.

La decisión de partir la temporada era un poco anticlimática, pues si bien no podía servir como cierre, sí que parecía un poco extraña, pues suponía un cambio importante, justo cuando se estaba llegando al final. Sí, sé que estoy siendo un poco vago en detalles, pero es que tampoco quiero desvelar demasiado sobre el final de la 7.1, por si acaso.

A mí, personalmente, me extraño un poco, aunque debería haber confiado más en el creador, pues una vez visto el final, y después de buscar un poco sobre ese final en la web, he descubierto que era totalmente necesario –al menos para tener cierto rigor histórico –ojo spoiler sobre el final de la temporada anterior- situar a los protagonistas en el lugar al que van, que no es otra que la prestigiosa agencia McCaan, que compra en el último momento la agencia.

Esta compra parecía abrir la trama, algo arriesgado, teniendo en cuenta que solo quedaban siete episodios para el cierre. Mi opinión: que ha servido para el cierre, pero a costa de sacrificar un poco a los personajes secundarios.

Y es que sí, Mad Men puede considerarse una serie coral, pero solo en cuanto a sus personajes secundarios, porque el protagonista indiscutible, a años luz del resto ha sido Don. Será difícil, aunque creo que eso es algo que John Ham debe tener más que asumido, que se pueda quitar nunca la alargadísima sombra de Don Draper, pero “Que le quiten lo bailao” por haber tenido la suerte de que le cayera uno de los personajes más icónicos de la tele en los últimos años.

Mad Men ha sido, sobre todo, la lucha interior de Draper contra todos sus demonios, que ha controlado a rachas. Ese proyecto, donde su “mejor idea” ha sido la de crearse su propio personaje, le ha pasado factura, pues en el fondo siempre se ha sentido un poco “Dick Whitman”. Al final de la temporada 6, cuando por fin lo asume y rebela, incluso a sus hijos, empieza a liberarse de fantasmas, pero estos, como sabemos, vuelven y durante la primera parte sigue batallando con ellos.

Al inicio de la temporada vemos otra vez a ese “Don Cabrón”, que sigue aprovechando oportunidades con las mujeres (ese affaire con la camarera) si bien parece que empiece a arrepentirse pronto. De aquí, en un cambio que nos ha tenido bastante desconcertados, empezará a hacer concesiones (la primera con Megan, personaje que cierra pronto su participación, como una niñata caprichosa, que no duda en aprovechar su oportunidad), ayuda por su madre, interpretada por una Julia Ormond, que no sé si por necesidades del papel, parece un poco desmejorada para los 50 años –lo he comprobado en la IMDB- que tiene, que le gastan una buena putada a Don, que tampoco parece muy afectado.

En estos primeros episodios también se ha aprovechado para “despachar” a personajes secundarios, como Harry Crane, que demuestra lo rastrero que puede llegar a ser, o Ken Cosgrove, que parece que va a huir de todo, para acabar casi en el punto de partida. En cualquier caso, las historias creo que se han cerrado, más por historia, que por peso de los personajes en la serie, algo que no ha sucedido, por ejemplo, con los “nuevos”, como Ted Chaough, prácticamente inédito en este final, o Jim Cutler, que directamente creo que no aparece, que no han resultado ser los compañeros de viaje que se preveían.

Si he echado algo de menos en esta última tanda, ha sido más presencia de las “chicas”, que en algún momento llegaron a tener, en conjunto, casi tanto peso como el mismo Don.

Betty, personaje muy dejado de lado –las malas lenguas dicen que por la mala relación de January Jones con el resto- ha sido la que podemos decir que tiene un final más amargo, aunque la ha redimido un poco como personaje, con una frialdad glacial, y siendo fiel a si misma hasta el último momento. Especialmente emotiva es su última escena con Don de la que solo diré que transcurre por teléfono.

Es curioso, pero dos de las escenas más importantes de Don con las que se supone son “mujeres de su vida”, Megan y Betty, tienen lugar por teléfono, al igual que su despedida, al menos en la serie de Peggy, y ahí supongo que los “expertos” seguro que tienen teorías sobre si este uso del teléfono es una metáfora sobre la soledad de los personajes, que ha sido otro de los tópicos recurrentes en esta serie.

Sally, que sigue en plan rebelde, y a la que su padre -en una de las frases más demoledoras de la serie- le hace ver que tiene lo peor de ambos progenitores, debe dejar, debido a las circunstancias, la fase rebelde, para tener que madurar a pasos agigantados.

Joan tampoco ha estado muy presente. En su caso, después de haber superado en la antigua agencia todas las trabas por ser mujer en el ámbito laboral en los sesenta, ha tenido que volver a empezar de cero, algo que le ha traído más de un problema. Además, deberá tomar una decisión entre vida personal y laboral, que ha marcado su dilema en esta última tanda.

Por último Peggy vive unos problemas similares a los de Joan, aunque en su caso los afrontará de otra manera. Especial mención la despedida de Don, por teléfono, así como otra conversación que también resultará trascendental, en un cierre que me ha parecido un pelín apresurado y un tanto conformista, para un personaje, que creo merecía algo más y en el que los guionistas podrían haber hecho algo más por cerrar dos grandes temas, Pete Campbell y Ted Chaough.

En cuanto a los “otros” chicos, Pete tiene un cierre un tanto apresurado, y también un pelín forzado, que parece hasta poco sincero, y que creo que le otorga más de lo que se ha merecido en todos estos años. Sí, ha sido un infeliz, que creo que acaba demasiado bien recompensado.

Roger acaba más centrado de lo que cabría haber esperado, consciente de que ya no es un jovenzuelo, y creo que con un “premio” un poco de consolación. Igual me he vuelto un poco “maruja”, pero me habría gustado un poco más de interacción entre los personajes principales de cara al final.

Por último, y ante de comentar “el final” en zona spoiler, Don ha ido vagando, en una especie de “road trip”, un tanto desconcertante, en el que parecía que para purgar sus pecados dejara que todo el mundo se tuviera que aprovechar de él, y acabando en un “Coast to Coast” en Los Angeles, a buscar lo que cree él que es “familia”, después de ser rechazado por la propia y que lo único que acabará es dejándolo en un retiro Hippy, sitio en el que pega como pocos.

Antes de entrar en el detalle sobre el final, y como ya me he extendido más de lo habitual, que ya de por sí suele ser bastante “ladrillo”, diré que, sin entrar en la polémica de obra maestra/bodrio lento, que por si no ha quedado claro soy más de lo primero, diré que es una lástima que nos tenga que dejar, aunque mejor eso que alargarla innecesariamente. Nos estamos quedano sin personajes icónicos, así que a ver cuando llega el próximo, y ahora sí: el final

OJO SPOILER TOTAL SOBRE EL FINAL.

Con este final, un poco al estilo “Six Feet Under”, en el que se opta por mostrarnos a todos los personajes, estaba sufriendo, pues sabía que no quedaba episodio y Don no podía estar más lejos físicamente –Los Angeles- ni “espiritualmente” –comuna Hippy- del resto de personajes, pero ahí, creo, que es donde radica la genialidad. Un Don que parece ha superado –una vez más- sus problemas de identidad y que ha encontrado la paz interior, en medio de una meditación da con la mejor idea de su vida, que no es otro que uno de los anuncios más emblemáticos de la historia de Coca Cola. Esa sonrisa, que nos dice, implícitamente sin decir, que al final Don vence sobre Dick, y que asumimos lo devuelve a la senda del triunfo profesional (después de investigar en la red el anuncio es original de McCann), y por lo tanto se explica también ese final de la mitad de temporada anterior, que nos nos acabábamos de explicar.

A FAVOR: guión, personajes, cierre a la altura.

EN CONTRA: se merecía, al menos diez episodios, pues hay alguna trama que se podría haber cerrado un poco mejor

Valoración: 9

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