Billions (T1): Choque de egos en las “Altas Finanzas”

Jul 17

Ahora que parece que volvemos a publicar, con cierta regularidad, voy a empezar a saldar “deudas pendientes” con series que ciertamente merecen un post, y que hasta ahora no lo habían tenido.

Hoy es el turno de “Billions”, uno de los estrenos de Showtime de esta temporada, y que supone el retorno de Damian Lewis a la misma cadena que le dio su –para mí, y hasta ahora- gran éxito: El del sargento Brody en Homeland.

billions

La serie es una apuesta por todo lo alto con un reparto muy sólido, pues enfrente de Damian Lewis está Paul Giamatti, otro peso pesado y como protagonistas femeninas  Maggie Siff (a la que los fans de “Sons of Anarchy recordarán como Tara) y Malin Akerman (en un papel mucho más “serio” que el de Trophy Wife, la última serie en la que la vi).

La serie centrada en el mundo de las “altas finanzas” y el intento de “criminalizarlas” de un abogado con unas ambiciones políticas finales nada ocultas, nos ofrece un inicio tan inesperado como impactante.

Pocas series se atreverían a empezar –y saldrían indemnes- con algo como una sesión de sado con quemaduras y lluvia dorada de final. Un momento ¿Esto no eran finanzas?, pues sí, y el shock es todavía más impactante cuando vemos que uno de los participantes es nada más y nada menos que Chuck Rhoades, el “State Attorney” –una figura que según he podido averiguar es el equivalente a Fiscal Federal, que son los encargados de liderar los procesos federales, que suelen ser “delitos mayores” como Crimen Organizado, Terrorismo, o violación de mercados, que es en lo que se centra esta serie- de Manhattan, es decir, un auténtico peso pesado en el sistema de justicia de la ciudad, con peso para hundir a cualquiera sobre todo en un mundo tan ambiguo e importante en Nueva York como el de la “Industria Financiera”.

Chuck es un personaje que desde el minuto uno se hace todo lo posible para que nos caiga antipático. En teoría debería ser el “bueno”, es decir el abogado que lleva ante la justicia a todos aquellos que rompen la Ley, aunque pronto veremos que él retuerce la justicia en su propio provecho, y conceptos como inocencia o moralidad –algo que suele surgir, de hecho si nos habéis leído posts sobre el sistema legal de los USA lo solemos nombrar- son lo de menos. Lo que se nos hace odioso es el cinismo que lo acompaña, pues en aras de lo que él considera justicia manipula para llevar adelante su “agenda”, que no es otra que la de conseguir titulares que lo hagan famoso y ayuden en una carrera política que quiere emprender pronto.

Chuck a pesar de la importancia de su puesto es ninguneado por un padre multimillonario, que parece haber diseñado su carrera para llegar a la política y que siempre le exige más. Además, como representante de la Ley tiene mucho poder pero un sueldo “modesto” en comparación con la gente del sector privado. Si a esto le sumamos el hecho de que su mujer, Wendy (el personaje de Maggie Siff) gana muchísimo más que él trabajando como psicóloga en la empresa de su mayor rival su rabia interior se amplifica.

Frente a Chuck encontramos a Bobby Axelrod (el personaje de Damian Lewis), que no puede ser más opuesto.

Axelrod, Axe, como se le conoce ha llegado a lo más alto en el mundo de las altas finanzas desde unos orígenes sociales humildes, de los que se enorgullece. El 11-s marca un antes y después en su vida, pues ese día sus compañeros mueren en los ataques “heredando” una firma que él se encargará de llevar a lo más alto y ser la envidia de todo el mundo, por sus espectaculares resultados.

Axe es implacable en los negocios, pero cercano en lo personal. Sus empelados lo adoran, e incluso están dispuestos a “inmolarse” por él –es un buen líder- y tiene una imagen pública impecable, gracias a sus generosas donaciones a organismos con el Departamento de Policía, Los Bomberos, o los hijos de sus compañeros fallecidos, a los que costea toda su educación.

Sin embargo, para Chuck, él no es más que un criminal que distorsiona el mercado, y cuyos resultados tienen más que ver con el uso de información privilegiada, que el de su habilidad como bróker, por lo que pondrá todos sus esfuerzos -y los numerosos recursos federales que dispone- para intentar atraparlo y probar que es culpable de romper numerosas leyes regulatorias de operativa en los mercados. Para él supone el “Gran Caso”, que sentará ejemplo llevando ante la justicia a un poderoso, destrozando su reputación y demostrando que la “Justicia es igual para todos”.

Axe, por supuesto, es culpable, de eso nunca hay duda en la serie. Sin embargo es igual de culpable que el resto de los “tiburones” del mercado, incluido el propio padre de Chuck, por eso nos es más fácil empatizar –al menos a mí- con él que con el propio Chuck, que igual que a él podría procesar a cualquiera, pero va a por el “premio gordo” para hundir a alguien respetado y querido socialmente para ganar crédito que lance una carrera política que él querría haber empezado ya, y que está por encima del dinero, pues Chuck en el sector privado podría multiplicar por 50 sus ingresos.

Chuck parece resentido, pero cuenta con un equipo que también, en principio, creen en él y en la “justicia”, aunque conforme se va desarrollando la temporada hasta esa confianza se resquebraja.

Las relaciones de pareja de los protagonistas también son muy diferentes. Ambas mujeres, tanto Wendy como Laura, son fuertes y un buen contrapunto a sus maridos. Sin embargo, Wendy no está dispuesta a dejarse llevar por los dictados de su marido, si con eso debe abandonar un trabajo que, además de gustarle le permite ser totalmente independiente, por muchos problemas que esto le suponga a Chuck.

Lara, la mujer de Axe, por el contrario es un gran apoyo. Juntos forman un gran equipo, y bajo una apariencia dulce se esconde una luchadora que no duda en “sacar las uñas” para proteger su posición, aún si esto supone algún que otro sacrificio personal.

Con todos estos ingredientes la lucha entre los dos es intensa y muy pocas veces “limpia”. Durante toda la temporada asistiremos a sobornos, traiciones, intentos de chantaje, “agentes dobles” todo con el fin de acabar con el rival, pues es una lucha que no puede acabar con los dos contendientes vivos ¿O sí? al final de la contienda.

Ese debería haber sido el planteamiento, pero claro ya sabéis lo que pasa: la serie funciona y se plantean más temporadas de la misma, así que al final no puede haber un ganador claro, y lo siento si esto suena como spoiler, pero cualquiera que sepa que la serie tendrá segunda temporada puede llegar a esta conclusión.

Así que la serie tendrá, al menos una segunda temporada, y estando en Showtime, que si algo se le critica es que muchas veces extiende las series demasiado (veáse Dexter sin ir más lejos) se podría esperar que alguna que otra más, lo que constituye un riesgo, pues la “confrontación” puede perder intensidad si se extiende demasiado. De momento la segunda temporada se va a agradecer.

Para acabar, por no extendernos demasiado, la serie cuenta también con unos buenos secundarios, fundamentalmente los empleados de Axe o Chuck, siempre dispuestos a seguir a sus líderes, sólidos y que sirven bien como apoyo, aunque queden un tanto en segundo plano respecto a los principales.

Además, también cuenta con interesantes invitados, como Metallica, interpretándose a sí mismos, que por supuesto son amigos de Axe, nunca de Chuck, o Kerry Bishe en una aparición demasiado breve –creo que he dicho en más de una ocasión que me encanta- y que aparece como una de las pocas personas que harán dudar al siempre seguro Axe.

A FAVOR: Guión, personajes, tramas, diálogos

EN CONTRA: La terminología es, a veces, bastante técnica, por lo que si no estás familiarizado puede resultar complicada de seguir

La escena: los cara a cara Axe-Chuck

Valoración:  8,5

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *