Flash Boys (Michael Lewis)

Jul 12

En este proceso de recuperación del blog me he encontrado con este texto, empezado hace largo tiempo y que a falta de unos retoques estaba olvidado. Buen momento para rescatarlo, pues quiero enganchar con unos cuantos de temática financiera

Michael Lewis se ha convertido en un autor de referencia para mí para saber algo sobre la “economía financiera actual”. Si no me falla la memoria este es el tercer título que traemos aquí, después de “La Gran Apuesta” -de la que comentamos también su adaptación cinematográfica- y que es una magnífica referencia para entender la crisis subrpime, y los pocos ganadores que trajo y “El Poker del Mentiroso”, una de sus primeras obras, basada en su propia experiencia como operador en Salomon Brothers a finales de los 80.

flash boys

El autor tiene una gran facilidad para trasladar de forma amena y con gran claridad conceptos bastante complejos de prácticas financieras.

En este caso su historia se centra en el mundo de las “operaciones de alta frecuencia”, un tema del que había oído algo, pero del que desconocía su avance y peso en los grandes centros de las finanzas internacionales.

El principio de que “El Tiempo es Oro” creo que pocas veces se puede ajustar tanto a la esencia de este libro, y es que, con el desarrollo actual de la tecnología se aprovechan las diferencias de microsegundos (la millonésima parte de un segundo) en obtener información para así conseguir beneficios, sin riesgo ninguno  en las operaciones financieras.

Es la explotación al máximo del principio básico del arbitraje, es decir, aprovechar las diferencias de precio, en lugares diferentes, de un mismo activo para así obtener un beneficio, aunque aquí se le da una –o varias, según se quiere entender- vueltas de tuerca.

Este principio, simple, y aplicado desde hace siglos en economía, se ha sofisticado hasta el punto de, como cuenta el primer capítulo del libro, construir una línea de fibra óptica privada entre Chicago y Nueva York lo más recta posible, para acceder antes que nadie a la información de precios y así poder obtener el beneficio. Esta idea, que puede parecer descabellada, -una línea de fibra óptica de miles de kilómetros únicamente para transmitir información de cotizaciones- una vez leído el libro cobra sentido, e incluso justifica su gigantesco coste, ya que los beneficios asociados lo amortizan de sobra.

El tener la información es el principio, pero esta información debe ser aprovechada, con complejísimos programas informáticos, capaces de procesarla y “aprovecharse” -y luego seguiré sobre este concepto, del resto del mercado “canibalizándolo” o con tácticas totalmente depredadoras- en microsegundos de esta.

El libro se centra, como suele ser habitual en el lector en varias historias que van confluyendo, desde los creadores de las líneas, a la gente que diseña estos programas, pues los operadores “tradicionales” al estilo de los de las pelis tipo “Wall Street” han sido sustituidos por informáticos, físicos e ingenieros “cracks” de la informática y en contraposición por la gente que descubre estas prácticas, y que sintiéndose engañados intentan crear un mercado que limite las opciones de estos “nuevos actores”

Estas operaciones, totalmente “ficticias” pues no pueden considerarse como operaciones “reales”, en el sentido de que son puramente especulativas, se basan en realizar millones de operaciones por segundo para aprovechar diferencias infinitesimales en los precios. Estos “restos infinitesimales” por millones y millones de repeticiones durante cada segundo dan resultados multimillonarios.

El libro se posiciona bastante en contra de estas nuevas operaciones, pues benefician a unos pocos a costa de “robar” y si utilizo las comillas es porque no es exactamente así, pero tampoco son “limpias”, otra vez comillas, aunque no hay que dejar de reconocer la cantidad de conocimientos y miles de horas de programación e investigación necesarias para desarrollar todos estos algoritmos y programas depredadores.

El libro no se puede considerar que sea de lectura fácil -aunque dada la complejidad de los temas está explicado de una manera bastante clara- ni para todos los públicos, pero para alguien con cierta curiosidad financiera sí que es totalmente recomendable.

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