Las dos Coreas: ¿Casualidad o causalidad?

Sep 20

Hace tiempo que el inadaptable no tomaba protagonismo en nuestro blog. En los últimos meses hemos estado más por la labor de los temas culturales o tecnológicos, lo cual –gracias a todos vosotros- ha redundado en un número de visitas creciente. Sin embargo, y a pesar de este seguimiento, la participación y el debate –uno de los aspectos que más enriquecen este, y cualquier otro, blog- son más bajas de lo que nos gustaría.

Así que, dado que los temas del “inadaptable” menos simpáticos, políticamente correctos y polémicos -por la posibilidad de puntos de vista más diferentes- han sido los que más comentarios han tenido: La crisis de los piratas somalíes, el tema del Islam, o el del cambio climático, vamos a ver si revivimos el debate.

En estas estaba, intentando encontrar el tema adecuado –porque el que tenía pensado sobre los “globos sonda” sobre el fin de la tarifa plana no creo que dé lugar a opiniones diferentes- cuando el amigo Martel, uno de los más activos, me envío un link a unas crónicas que está escribiendo un periodista desde uno de los países más “Misteriosos” del momento: Corea del Norte, y que podéis leer a través de estos links: 1, 2, 3, 4

El economista que hay en mí vio entonces la oportunidad de montar algo que podría quedar “resultón” para abrir el debate, así que a ver que tal se da la cosa.

La economía es una ciencia social en la que, a diferencia de las ciencias experimentales, no contamos con un laboratorio en el que poder comprobar nuestras hipótesis, teniéndonos que ceñir a modelos para, a partir de lo sucedido en el pasado poder predecir el futuro. No es que las teorías no puedan probarse en el mundo real, es que esto puede tener consecuencias peligrosas para la sociedad: como la destrucción de miles de puestos, o el empobrecimiento general de un país, si las medidas que se pretende testar no resultan adecuadas.

Sin embargo, la historia nos brinda, más por desgracia que por suerte, la posibilidad, involuntaria, de este tipo de experimentos. Es el caso de las dos Coreas. Podría haber cogido también el de las dos Alemanias, aunque es una historia que se cerró hace ya 20 años, y sin unas diferencias tan evidentes.

El “experimento” o situación, se podría resumir de la siguiente manera: cójase un país y divídase, de forma artificial en dos mitades. Las dos mitades deben tener unos recursos naturales parecidos, una geografía similar y una población homogénea; implántese en cada uno de ellos un sistema económico diferente: economía de mercado (o sistema capitalista) en la parte del Sur y economía planificado (o sistema comunista) en la parte del Norte. Deje que pase el tiempo y sesenta años después evaluemos los resultados.

A día de hoy esto es lo que encontramos, más o menos: uno de los países se ha situado entre los quince países más desarrollados económicamente. Tiene industrias líderes en campos como la construcción naval, la electrónica de consumo, un nivel tecnológico altísimo, y el país con la mayor velocidad media de acceso a Internet –que no olvidemos que es, en mi opinión, la fuente más democrática de compartir conocimiento- con conexiones de 100mbps ¡Quien las pillara!, y un plan estatal para elevarlas hasta la salvajada de 1gbps.

Para no utilizar sólo términos económicos, en términos de IDH (Índice de desarrollo humano), un índice que mide tanto aspectos biológicos (esperanza de vida), sociales (nivel de educación de la población) y económicos (renta per cápita) se sitúa en el puesto 25-26, con una calificación de muy alto. España, por ejemplo se ha situado en las últimas ediciones en los lugares 13 y 16 respectivamente.

El otro país es un relativo misterio, pero es más conocido por “curiosidades”: no se acaba de saber muy bien si es una dictadura stalinista, una república socialista. Cuenta con un presidente “eterno” -no es coña-, que lleva muerto 15 años, y parece ser que su única aspiración como país es pertenecer al “Club Nuclear”. Existe un hermetismo prácticamente absoluto sobre lo que sucede en el interior del país, aunque al parecer ha sufrido no hace más de cinco años de hambrunas que han provocado millones de muertos. A pesar de esta opacidad está considerado también uno de los países con un menor respeto hacia los derechos humanos de sus habitantes, con la existencia de “Campos de reeducación” para los díscolos con la doctrina oficial, y única.

En términos de (IDH) es difícil saber en que nivel está, pues este hermetismo provoca que los últimos datos sean de hace quince años. Considerando, que es mucho considerar, que el índice se haya mantenido estaría alrededor del 100, con unos niveles similares a los de Jamaica.

Creo que no hace falta decir, cual es cual.

He de decir que en la Wiki, no hay discrepancias en cuanto a Corea del Sur, y se coincide en el desarrollo, brutal, en todos los aspectos que ha tenido el país en los últimos 50 años. Respecto a Corea del Norte el artículo tiene más controversia (controversia que desaparece en la versión en inglés, donde son más prácticos) aunque esta viene sobre todo por la manera de designar al país, lo que en mi opinión es desviar el tema.

¡Que mas da que sea una dictadura estalinista que una república socialista! Lo que importa es el daño que cincuenta años de economía planificada le han causado al país. Después de leer los dos artículos, en castellano e inglés, el único dato positivo sobre el Norte que he encontrado es que se cree que tiene un índice de alfabetización altísimo, aunque claro, si todo el mundo sabe leer, pero no tiene libertad para elegir lo que lee, porque algo tan básico como el acceso a Internet es ciencia ficción…

Lo curioso es que los dos países después de su separación en 1948, fruto del orden mundial, surgido tras la II Guerra Mundial y el “reparto” que los vencedores hicieron del Imperio de sus enemigos, en este caso el Japonés, quedaron gobernados por gente puesta a dedo por los vencedores, cada uno con ideología similar al lado del vencedor.

Es aceptado por la rama económica que estudia el desarrollo de los países que uno de los requisitos para el desarrollo económico es la existencia de democracia, pues asegura, en principio, las condiciones idóneas. Sin embargo hay países en las que la relación funciona al revés: un fuerte desarrollo económico lleva a la evolución social que provoca, a medio plazo, la aparición de la democracia. Corea del Sur es uno de los ejemplos más claros –el otro es España, es un hecho, aunque puede haber gente susceptible al tema-. En Corea después del régimen presidencial inicial hubo un golpe de estado de carácter militar, a principios de los 60, aunque acabaría cayendo por su propio peso, siendo considerado unos veinticinco años después como una democracia claramente establecida.

Los vecinos del Norte tuvieron más mala suerte. La personalidad de su líder se impuso, y de esta manera como tenían que vestir, en que debían trabajar, y se supone, pensar. La situación no parece que vaya a mejorar, al menos a corto plazo y no parece que vaya a tener una solución fácil.

Evidentemente, el sistema que se ha probado útil es del Sur, propuestas como la reunificación en una república federal en la que se mantengan las estructuras de cada país parece ciertamente imposible.

Probablemente una reunificación debería pasar por una situación similar a la alemana, que más bien fue una “absorción” en la que el Sur intente desarrollar el Norte, a base de subvenciones y transferencias a sus habitantes para elevar su nivel de vida. El problema, como se ha demostrado en Alemania –y sobre esto podría aportar más nuestro amigo Martel que está allí- no es sólo económico; es social, y muy grave, pues es prácticamente imposible cambiar las mentalidades a partir de cierta edad, por lo que se pierde una, y probablemente dos, generaciones, hasta que se las cosas empiezan a “normalizarse”.

Podría seguir, pero este post es ya demasiado largo, y lo que pretende es generar algo de debate, eso sí, guardando las formas, por favor.

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3 comments

  1. Carlos Martel /

    Enhorabuena por el post.

    Es 1984 puro y duro…el lider, es igualito. Faltan las novelas estas que hacían cortando y pegando que leían los proles y la ginebra barata y ya está. De hecho el país sigue en guerra, como en la novela, en una permanente guerra, solo que aquí el enemigo no cambia.

    En cuanto a lo de Alemania, prometo contaros mi experiencia y lo que he oído a los “nativos” acerca del tema. Ahora hay una especie de “Ostalgie” que ve con nostalgia los tiempos de la RDA y la seguridad que daba vivir en ese sistema. En mi opinión, desaparecerá cuando desaparezca la crisis económica pero bueno como he dicho, ya comentaré…

  2. Gracias.
    Hoy se ha publicado en Elmundo la última de las crónicas del enviado especial y son espeluznantes. Además, el domingo en la edición impresa venía un reportaje sobre los campos de “reeducación” y parecía de película.
    A ver si todavía tenemos algo de debate, aunque hay que estar pelín ciego para defender ese régimen.
    Esperamos tu versión alemana, aguda y certera, como suele ser habitual…

  3. Carlos Martel /

    Sioempre hay un españolito (y no es Willy Toledo esta vez) para defender el paraiso socialista y a su lider:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2010/09/21/internacional/1285052719.html

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